domingo, 14 de septiembre de 2008

Thomas Merton


PENSAMIENTOS EN LA SOLEDAD

Dios, Señor mío, no tengo idea de adónde voy.

No veo el camino ante mí.

No puedo saber con certeza dónde terminará.

Tampoco me conozco realmente,

y el hecho de pensar que estoy siguiendo tu voluntad

no significa que en realidad lo esté haciendo.

Creo que el deseo de agradarte, de hecho te agrada.

Y espero tener ese deseo en todo lo que hago.

Espero que nunca haré algo apartado de ese deseo.

Y sé que si hago esto me llevarás por el camino correcto,

aunque yo no sepa nada al respecto.

Por lo tanto, confiaré en ti

aunque parezca estar perdido a la sombra de la muerte.

No tendré temor pues estás siempre conmigo,

y nunca dejarás que enfrente solo mis peligros.


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