martes, 11 de noviembre de 2008

Ken Wilber

GRACIA Y CORAJE

¿De dónde proviene la idea “ Nueva Era” de que la mente, por sí sola, provoca y cura todo tipo de enfermedades físicas? Pues bien, después de todo, sus propagadores afirman que se asienta firmemente en las grandes tradiciones místicas y espirituales de todo el mundo. Pero aquí, en mi opinión, pisan un terreno muy resbaladizo.

Este tipo de escuelas parecen confundir el acertado concepto de que “La Divinidad lo crea todo” con la noción errónea de que “como soy uno con Dios, yo lo creo todo”. Esta postura, comete dos errores:
Por una parte, que Dios es un padre que interviene en su creación, en lugar de su Realidad, Mismidad o Condición y, por la otra, que tu ego es uno con ese Dios padre y que, por consiguiente, puede intervenir y manipular el universo que le rodea. Pero en las tradiciones místicas no he encontrado absolutamente nada que permita sostener tales afirmaciones.

En mi opinión, pues, ni la versión primitiva del karma ni las enseñanzas más evolucionadas prestan el menor apoyo a estos conceptos tan barajados por la “Nueva Era”. Entonces ¿de dónde proviene esa noción? A partir de este punto expondré mi propia teoría sobre el origen de este tipo de creencias. No voy a relacionarme compasivamente con el sufrimiento causado por esas nociones, sino que voy a intentar encasillarlas, clasificarlas y elaborar teorías sobre ellas, porque pienso que algunas de ellas son peligrosas y deben ser atajas a tiempo, aunque sólo sea para evitar que sigan ocasionando más sufrimiento.

Quiero aclarar que mis comentarios no van dirigidos a esa gran mayoría de personas que cree de manera inocente, ingenua e inocua en esas ideas, sino más bien a los líderes de este movimiento: Individuos que imparten seminarios sobre crear tu propia realidad, que organizan talleres en los que se enseña por ejemplo, que el cáncer es una consecuencia exclusiva del resentimiento; que la pobreza es obra tuya y la opresión algo que tú mismo construyes a tu alrededor. No dudo de las buenas intenciones de esas personas pero, en mi opinión, son peligrosos porque desvían la atención de ciertos niveles reales (como el físico, ambiental, legal, moral y socioeconómico, por ejemplo, en los que tanto trabajo debe realizarse todavía).

En mi opinión, este tipo de creencias revisten las características inconfundibles de una visión mágica e infantil del mundo, propia de los trastornos de la personalidad narcisista, entre los cuales se debe destacar la grandiosidad, la omnipotencia y el narcisismo. La idea de que los pensamientos no sólo influyen en la realidad sino que la crean son el corolario directo, a mi parecer, de la diferenciación incompleta de las fronteras del ego. En tal caso, los pensamientos y los objetos no están claramente diferenciados y, por consiguiente, desde ese punto de vista, manipular el pensamiento constituye una manera omnipotente y mágica de manipular el objeto.

Creo que la cultura hiperindividualista de Norteamérica (que alcanzó su cenit en la “década del yo”) fomentó la regresión a los niveles mágicos y narcisistas. Creo también que la aparición de estructuras sociales más cohesivas hizo que la gente volviera a sus propios recursos, lo cual también ayudó a reactivar las tendencias narcisistas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo.

Es un análisis muy acertado

Gaudiosa dijo...

-
-¿Verdaderamente piensas así?

Gaudiosa dijo...

Yo estoy totalmente de acuerdo y pienso así.
Hoy se hacen muchas críticas, en nuestro entorno cultural cristiano, al daño que sufrió una infinidad de gente por las inadecuadas interpretaciones que hicieron algunos "pastores" del mensaje de Jesús. Igualmente, ya se oyen voces de damnificados por los "pastores" de la Nueva era y sus prédicas. Con el correr del tiempo iremos viendo cada vez más esto: gente que ha sufrido mucho innecesariamente y que se ha perdido vivir su propia vida a causa de estos nuevos intermediarios (o sea, los que se ponen en medio) "espirituales". Porque si algo tienen en común todos es que hacen cargar a la gente con enormes y pesados fardos que ellos no están dispuestos a llevar.
¡Por favor!, ningún ser humano ha creado el Cosmos -gracias a Dios-, ni con sus pensamientos, ni con su mente, ni con otras partes de su ser ;-)
Y como decía Jesús:
«¿Quién de vosotros, por mucho que cavile, puede añadir una sola hora al tiempo de su vida?»
Anónimo, gracias por tu comentario y te deseo que estés libre y lejos de estas intoxicaciones (en la adolescencia las llamábamos pa..s mentales).
¡Salud!

Ainhoa dijo...

¿Qué pensó un niño que nace en medio de una guerra, o de una hambruna? Algo pensó que “creó” esa realidad, que no se lave las manos como Pilato. ¿Qué pensaron los africanos para tener una epidemia de SIDA? Sí, sí, que no vayan de que no son responsables de dicha epidemia…
Todo este tipo de pensamientos nacen de la neurosis, la necesidad de control y del sentirse superior y más importante que los demás. El occidente decadente, sin valores, egoísta e infantil ha creado un monstruo. Va a ser muy divertido ver cómo devora a sus creadores.

Miren dijo...

Considero q, básicamente, la filosofía "Nueva Era" trae como positivo la reconexión espiritual de las personas después de una época de "materialismo cientifista".
Sobre los "gurus" ya dijo Cristo: por su obra los conocereis.
Que un niño q nace en una hambruna venga a este mundo voluntariamente
no me consuela del inmenso sufrimiento q me causa su muerte ni de la impotencia por no remediarla.