miércoles, 19 de noviembre de 2008

Friedrich Hölderlin
















GEH UNTER, SCHÖNE SONNE

Declina, bello sol; poca atención te prestan
- oh, sagrado - ni te han reconocido,
porque sin esfuerzo y silenciosamente
sobre todos ellos, tan ocupados, te levantas.

Para mí eres luz amiga que asciende y desciende,
y así mis ojos te saludan cada día, ¡oh, esplendor!
Pues aprendí a venerar en silencio a los dioses
cuando Diotima purificaba mis sentidos.

¡Oh, mensajera del cielo, cómo te escuchaba!
¡Y mis ojos iluminados de reconocimiento
se volvían hacia ti, Diotima tan amada,
mientras el día se llenaba de oro!

Entonces, más vivo era el murmullo de la fuente,
las flores de la sombría tierra
exhalaron para mí su amoroso aliento,
y sonriente, más allá de las nubes plateadas,
el Éter se inclinaba para bendecirnos.

4 comentarios:

andres do barro nacin dijo...

la esencia de todo es sagrada.por lo tanto todo puede ser sagrado.me gusta tú blogs gaudiosa,gracias

andres do barro nacin dijo...

pasan tantos pensamientos por mi mente que escribirlos sería dañarlos.cuanta poesía sale de un alma cuando esta se siente integrada en todo lo que la rodea .

Anónimo dijo...

pasaba el tiempo y me hizo gracia,lo que estaba viendo,era una pequeña historia dentro de un comic.la pequeña historia era que el músico del pueblo del druida Panoramix,estaba en su casa árbol y él muy alegre tocando su arpa,de pronto se desencadeno una tormenta ,en la que un gran rayo se dirigio a su casa y la daño,la reación del fué dirigir su mirada al cielo y gritar ¡ que barbaro!

Miren dijo...

Diótima ven y apacíguame,tu q supiste calmar elementos
luz de las musas celestes, del caos del siglo,
guía la lucha feroz con celestial armonía.
Hölderin.