miércoles, 7 de enero de 2009

Luz


















"Y la luz en las tinieblas resplandece,
pero las tinieblas no la acogieron."
(Jn 1, 5)

¿Cómo es posible que la oscuridad pueda no recibir, acoger, la luz?

¿No se define y es la oscuridad simple ausencia de luz? Esta oscuridad que es ausencia, falta o carencia, nada más aparecer la luz, le cede su lugar.

Pero el texto sagrado nos dice otra cosa, algo que parece contradecir la naturaleza de la luz y de la oscuridad:
¿De qué oscuridad nos está hablando? ¿Qué oscuridad es ésta que puede no aceptar la luz, que tiene el poder para rechazarla, para resistirse a ella?

He aquí uno de los meollos de la existencia humana.


13 comentarios:

angélica beatriz dijo...

Hola Asunción. Soy nueva en tu espacio tan bello, y me siento contenta de haberte encontrado, gracias a la amistad y al blog de mi amigo José Del Moral De la Vega.

Una buena pregunta, para meditar en el silencio de nuestras almas.

Dios lo es todo, y allí donde no existe la llama de la fe, solo queda la vaciedad de un mundo sin estrenar.

Desde hace tiempo, he creído que la fe nace en la oscuridad, y es precisamente, a la sombra de esta fe iluminada por Dios, que crece la luz bendita de su Amor, como presencia absoluta que todo lo colma.

Gracias Asunción.

Un beso desde México.

estherpino dijo...

La luz se ofrece al mundo, no se impone.
Cuando algo se hace voluntario se corre el riesgo de que no todos lo acepten. Ese riesgo corrió Dios con el don de su Hijo, la luz. Yo no lo entiendo del todo, pero El decidió que así debía ser y que merecía la pena el riesgo.
Un saludo.

Marqués de Sade dijo...

La fe es no querer saber la verdad, decía el filósofo... el problema de la luz son las sombras que produce, sombras que obligan a buscar luces como bálsamos al temeroso, al que no es capaz de ver en las tinieblas una fuente de sabiduría complementaria. Mi luz soy yo, los luceros para navegantes perdidos venidos del exterior son para los pusilánimes que no son capaces de encontrar el camino motu propio. Interesante blog, te seguiré. Saludos

Gaudiosa dijo...

Hola Angélica Beatriz, muchas gracias por tu comentario. Para mí también es una alegría conocer tu blog, un remanso de belleza.

La luz y la oscuridad, el bien y el mal, el conocimiento y la ignorancia. Son como mojones que marcan los límites de ¿distintas? dualidades. Todas ellas con una infinidad de matices.

Estoy contigo en que hay una oscuridad que es vacío, espacio fecundo. Para que algo nuevo llene un recipiente, primero hay que vaciar este recipiente y dejarlo libre de todo lo que contenía, entonces ya podemos introducir lo nuevo. En la agricultura pasa algo similar. Primero limpiar la tierra, prepararla y luego sembrar. Si no actuamos así, allí crecerán hierbas y plantas que no son las que queremos. Ésa oscuridad, creo, es de la que tú hablas, Angélica. De la de “La nube del no saber”, “La docta ignorancia”. Me resuena con muchos de los mensajes de Jesús: la pobreza, la inocencia de la niñez, el abandonarse y confiar, etc.

Cuando dices “es a la sombra de esta fe iluminada por Dios que crece la luz bendita de su amor”, entiendo sombra, no como oscuridad, sino como lugar escogido por su frescor y por el bienestar que nos produce. Esa fe, que siempre es un don, algo que nos regalan, engendrada en la oscuridad de nuestro ser, es la que nos va dando, según medida, el Amor que nos hace capaces de amar. ¿Te he entendido bien? Espero que sí.

Gracias y un saludo desde España.

Gaudiosa dijo...

Esther, ¿qué hermosura de Dios es éste que corre el riesgo de no ser aceptado y amado? Escándalo para los judíos (los creyentes), locura para los griegos (los doctos, los intelectuales) ¿Un Dios que sólo busca que lo amemos y nos amemos? ¡Qué Dios tan grande es el que puede y quiere hacerse tan pequeño!

Esto de no entenderlo del todo me ha encantado. Yo tampoco lo entiendo del todo, pero creo que eso es lo que nos pasa a todos. Aunque no tengamos el valor de reconocerlo.
Gracias Estherpino. Ya nos vemos también en tu blog.

Gaudiosa dijo...

¡Hola Marqués! Con tu permiso y el de la nobleza a la que perteneces/mos, voy a tutearte.

La fe pueden ser muchas cosas diferentes para muchas personas, pues es condición humana la utilización inapropiada de las palabras que luego deriva en polisemias raras. “El amor es una artimaña, un invento, para conseguir de los demás lo que quieres” “Economía: ciencia blanda que se inventaron los ricos para seguir siéndolo a costa de los pobres”, puede ser también así para muchos. Pero eso no es el amor. Ni la economía.

La mayoría que teniendo el don de la fe (lo repito porque no tiene ningún mérito ni demérito tener fe, pues es un don, algo con lo que no venimos de fábrica ni nos podemos tunear por nosotros mismos), se mantiene en ella y avanza por ese camino, lo hace precisamente por lo contrario de lo que decía “el filósofo”, por querer, por aspirar y por amar la verdad. (Por cierto, ¿qué filósofo es éste? Ese apodo fue propiedad de Aristóteles mucho tiempo, ahora ¿quién es el filósofo? ¿Nietzsche?)

Estoy de acuerdo en que, el no contar con que la luz produce sombras, es carecer de un dato fundamental. Y también suscribo que estas oscuridades contienen sabiduría y tesoros de luz en su interior, es decir, que forman parte de manera irrenunciable de la totalidad.

Estas tinieblas interiores no son la pura oscuridad que hablábamos con Angélica, son las tinieblas que pueden decir no a la luz. ¿Por qué, me preguntaba? Hay quien afirma que éstas tienen sustancia propia, una vida y fuerza características; que no son la nada, la ausencia.

Porque la vida es luz, estas tinieblas contienen en su interior luz. Sin esa vida, no podrían resistirse a la venida de la luz. “El mal absoluto no existe, porque el mal es siempre una forma de bien”.

Para ser iluminados o iluminarnos, estas tinieblas, según algunos, son las que liberamos, simplificamos o purificamos: Así podrán recibir y dar luz. Allanando montañas, rellenando valles...

Me alegro Marqués que tengas un “yo” único y unificado que es tu luz y que ya no tengas las multitudes de “yoes” enviándote destellitos o flases de los que nos ciegan y nos apartan de nosotros mismos.


Gracias. Yo también te seguiré: Amo la filosofía (valga la redundancia).

Marqués de Sade dijo...

buena retórica compañera, no exenta de cierta dosis de demagogia, por otra parte virtud de la dialéctica erística.
Efectivamente la máxima es de Nietzsche, Aristóteles sentó las bases de la finitud del alma y fué manipulado por la ambigüedad de la escolástica. No creo que la fe sea un don, más bien un lastre, más bien el alfa y el omega de todo silogismo, la conclusión conformista del Deus ex machina como tautología forzada por la sinrazón.
Creo que tú y yo tendremos buenos debates.
Besos del marqués

Marqués de Sade dijo...

Por cierto, si me hubiese referido a Aristóteles, habría entrecomillado "el Filósofo"

besos...

Gaudiosa dijo...

Muy buenas, Marqués. Si por demagogia entiendes que los conceptos que utilizo están definidos en un corpus teórico concreto de forma que el corpus que tú profesas no admite, creo que nos vuelve a pasar lo mismo con el término demagogia. Demagogia para mí (y en general) significa otra cosa. Con la fe pasa lo mismo. Tú la defines según Nietzsche, hombre de mucha fe por otra parte, y me parece bien, pero no puede haber comunicación entre quien tiene como meta el exterminio de ese corpus y sus miembros (cristianismo-cristianos) y los que son cristianos o respetan al cristianismo y a los cristianos. Es como si tú hablaras solamente chino con alguien que habla francés: No nos aclaramos.
Aristóteles habló del alma mortal, cosa nada rara en la Grecia de su tiempo, pues era una más de las creencias populares que había. Las excepciones significativas coetáneas en su espacio cultural, sólo en cuanto a filósofos y escuelas filosóficas destacables, fueron Sócrates-Platón y los pitagóricos. Pero Aristóteles sí habló de que el ser humano posee en su constitución un elemento separado, inmortal y eterno: el entendimiento o intelecto agente. Que los comentaristas no sepan qué hacer con este elemento que Aristóteles afirma en su "Tratado sobre el alma", o que incluso los “profesores” de filosofía no aporten este dato a sus alumnos porque les molesta y es otro filósofo más del que tendrían que prescindir por no materialista en el sentido actual, no es problema de Aristóteles.
Sobre el Deus ex machina, hace unos cuantos milenios que la mayoría de los que piensan (homo sapiens) sostienen algo mucho más racional: Fors (azar) ex machina.
Para acabar,un no-deseo: No deseo que te apliquen ni a ti ni a tus seres queridos la moral nietzscheana. Ni siquiera que se la hubieran aplicado al propio Nietzsche, el cual si fuera fiel a lo que afirmaba, se habría quitado del medio o hubiera pedido a alguien que le hiciera ese favor -en el peor sentido de la expresión- en 1878, con lo cual nos hubiera ahorrado su segundo y tercer período “filosófico”. ¡Qué gran pérdida para la literatura!
Saludos y gracias, compañero.

Marqués de Sade dijo...

Las escuelas filosóficas "destacables" fueron precisamente las que pudieron ser utilizadas por la escolástica, para desarrollar sus conceptos ultraterrenos en toda o cualquiera de sus partes, y de ese modo, poder levantar su imperio con premisas teóricas precedentes, eso si, utilizando lo incognoscible de las mismas como motor de arranque, dándoles, muy astutamente, un nuevo enfoque que se amoldara a sus premisas.
Las escuelas que no les interesaron por su carácter ultramaterialista, fueron tachadas de las listas del tiempo, como ocurrió con los movimientos epicúreos y democritianos.
Y claro que podemos entendernos, querida mia, defendiendo nuestras posturas con tanta clase y capacidad de réplica.

Besos del marqués

angélica beatriz dijo...

Hola querida Asunción.

Has interpretado perfectamente lo que te comenté. Se nota que posees una bella riqueza espiritual. Que Dios te la conserve siempre.

Un beso grande para ti.

Gaudiosa dijo...

Hola Marqués.
¡Hombre, Epicuro y Demócrito!, muy buena gente, sí señor. El problema, Marqués, es que la palabra “materia” no significa lo mismo hoy que en la época en que estos señores hablaban de materia. ¿O es que también crees que lo que Demócrito llama átomos es lo mismo que hoy en día llamamos átomos?
Por otra parte, ahí están sus enseñanzas ¿o acaso no estamos hablando de ellos? Al que le interesen, que las siga. Un poco difícil tragarse su física actualmente, pero al que le guste…
Y de la escolástica así en general, decir que simplemente hizo y hace lo que hacemos todos. Aunque mucho mejor xD.

Gaudiosa dijo...

Gracias, Angélica. La riqueza son los ojos con que tú miras.
Un beso.