
Al igual que un átomo está en una molécula pero la molécula no está en el átomo, el cosmos (fisioesfera – materia) está en el bios (biosfera – vida) pero el bios no está en el cosmos, a pesar de que la extensión del cosmos es astronómicamente mayor.
Y hemos de tener en cuenta que el bios es parte del Kósmos (la totalidad), pero no del cosmos, y en este simple movimiento hemos desautorizado para siempre el reduccionismo: la física es la más fundamental y menos significativa de las ciencias (la razón por la que la física no puede explicar la biología es precisamente porque el bios no está en el cosmos).
Esto es justo lo contrario de lo que nos diría una fe inocente y simple en el tamaño o extensión. Sólo porque el cosmos es mayor que el bios, asumimos que debe ser más significativo, pero únicamente es más fundamental. El bios es mucho más significativo que el cosmos porque contiene mucho más de la realidad en su interior, abraza una totalidad mucho más profunda y mayor, tiene más profundidad y, de hecho, asume a todo el cosmos en su ser: transciende e incluye.
De manera similar, la noosfera (mente - espíritu) no es parte de la biosfera, sino al contrario: el bios es un componente inferior, una parte de la noosfera. Es evidente que la biosfera tiene más extensión (es «mayor»), de la misma forma que el cosmos es más grande que el bios.
Ken Wilber: Sexo, ecología, espiritualidad. El alma de la evolución.