miércoles, 15 de abril de 2009

Sólo...


















Sólo nos acariciará el amor que prodigamos.

Sólo nos alegrará la sonrisa que regalamos.

Sólo nos desalterará el agua que juntos bebimos.

Sólo nos alimentará el pan que compartimos.

Sólo nos cubrirá el vestido con que al prójimo arropamos.

Sólo nos descansará el cansancio del peregrino que hospedamos.

Sólo nos consolará la palabra con que reconfortamos.

Sólo nos guiará la verdad que proclamamos.

Sólo nos sanará el consuelo del enfermo que visitamos.

Sólo nos librará la vida nueva del preso liberado.

Sólo nos dará paz, la ofensa que perdonamos.

Sólo hará renacer la esperanza la mirada que al cielo dirigimos y las manos con que abrazamos.

Sólo nos conducirá a la Vida, la confianza que en el Padre depositamos.

Así la humilde solidaridad de cada día, como flor que en silencio entrega su perfume, construye fraternidad y enriquece nuestras vidas porque...

Sólo nos queda lo que damos.

Anónimo

4 comentarios:

Pele Ón dijo...

lo que das, te lo das.
¿tienes vida material también?

Gaudiosa dijo...

Pues, apreciado Pele Ón, no sé si capto bien la pregunta. Entiendo dos cosas.

La primera es que tu cuestión se refiere a si yo tengo vida material. Pues va a ser que sí ¿o crees que soy un ectoplasma?

La segunda es que preguntas por si tanto dar se refiere también a lo material. También se refiere a ello. Aunque conviene matizar, porque se llama dar a cosas que se parecen, pero que no son lo mismo. Los actos están movidos por una intención que no hay que perder de vista. Uno puede dar y dar sin parar cosas materiales o atenciones espirituales, sin realmente estar dando nada, porque se utiliza el presunto don como un medio para obtener algo. Esto es muy frecuente y por ello es recomendable no aceptar “regalos” de según quién. Como también es muy recomendable escudriñarnos bien por dentro para conocer nuestras verdaderas intenciones.
Dar sin esperar nada a cambio es a lo que se refiere el texto y esto en todos los planos, niveles o como queramos llamarlos.
El ser humano es una unidad en la que la distinción material-espiritual, cuerpo-mente o cuerpo-alma-espíritu es del mismo tipo que la que hacemos en el cuerpo distinguiendo entre sus partes, órganos o sistemas. Si no pensamos entonces que tenemos varios cuerpos con vidas independientes entre sí, igualmente no deberíamos creer que tenemos varias vidas: una espiritual, otra material, otra mediopensionista, etc.

Una vieja amiga me enseñó hace años algo sobre lo que es dar y que podría muy bien resumir todo este texto y el anterior. Cuando hacía un favor a alguien siempre le decía: Y ahora a mí no me debes nada, sólo me gustaría que cuando puedas y quieras, tú hagas lo mismo con otros y por otros.

José Del Moral De la Vega dijo...

¡Qué bonita interpretación!, Asun.
Creo que le debes decir a ese Anónimo, al que tú bien conoces, que se prodigue más, porque lo que de Dios se recibe es para compartirlo.
Un abrazo

Gaudiosa dijo...

Gracias, Pepe. Se lo diré.

Abrazo compartido.