
30. Si bien aprendí multitud de cosas, también olvidé muchas otras de buena gana. Tenía un lugar en mi cabeza para cada cosa: lo que estaba a la izquierda no podía hallarse a la derecha. Sólo alcancé la paz definitiva el día en que abandoné todo con desprecio y pude comprender, al fin, que no se puede afirmar ni negar nada.
Omar Khayyam: Rubaiyat
1 comentario:
No sé si lo has pillado de "Los pequeños libros de la sabiduría", lo leí hace unos meses, me gustó.
bss
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