viernes, 3 de junio de 2011

Patti Hearst



Patti era una niña de papá. Como prácticamente todas y todos los niños de papá y de mamá, en el mal sentido de la palabra. Ser un niño así supone que tus progenitores no te ven ni te tratan como un ser humano igual a ellos, sino que lo hacen como si fueras un objeto cuya única función y cuyo único sentido es proyectarlos en el mundo de la manera más satisfactoria para su egos.

Patti no sabía quién era porque nunca se había visto con sus ojos, nunca se lo habían permitido. Sólo lo había hecho a través de los ojos de los demás. Como un perro atado a una corta cadena día y noche, lo único propio que tenía era su rabia. No se amaba, porque para amar, para amarse, debe haber una relación, un re-conocimiento. No amaba a nadie porque ella no era nadie o, sencillamente, ella no estaba allí. Y eso no se lo podía perdonar ni a sí misma ni a sus padres. Su síndrome de Estocolmo no empezó cuando fue secuestrada por el Ejército Simbiótico de Liberación (SLA), sino cuando nació.

Aquel cuatro de febrero de 1.974 me hubiera gustado decirle a Patti que nunca es culpa de un niño lo que hace un adulto. Que no se tratase tan duramente, que la niña que fue, no lo merecía ni lo merece. Ningún niño lo merece. Que fuera a buscar a esa niña, la tomara de la mano y le dijera que ya había pasado todo. Que ella estaba allí para cuidarla, para apartar todas las pesadillas y todos los miedos. Para no permitir que nadie le volviera a hacer lo mismo. Le diría a Patti que hoy podía empezar a ser la adulta que le hubiese gustado cuidara de la niña que un día fue. Y para estar definitivamente en paz, que pensara en sus padres como los niños que también fueron, y los adultos en los que se habían convertido. Esos adultos que no pudieron o no supieron amarla a ella, a quien ella era, a quien ella es. Que los perdonase. Sencillamente, que los amase lo suficiente para devolverles todo lo que era de ellos, con lo que ella cargaba sin pertenecerle. Como todos, ellos son responsables de su vida, ellos son los que deben resolverla; y si les alcanzase la muerte sin haberlo hecho, igualmente es su responsabilidad, igualmente ellos son ellos y uno debe ser uno mismo, porque si no ¿quién lo será? Es la única forma en la que declinaremos la invitación a reproducir el siniestro baile en el círculo infernal.

Dejemos definitivamente que los muertos entierren a los muertos y vivamos la vida. La única que tenemos, la nuestra.

A. G.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por tu enfoque, aunque no lo comparta completamente.

siovan cruz dijo...

ORACION PARA QUE TE LLAME EN 10 MINUTOS. (MAGIA BLANCA) Piensa en la persona con la que quieres estar di su nombre para ti 3 veces. Piensa en lo que quieres que ocurra con esta persona en la siguiente semana y repítelo para ti 6 veces. Ahora piensa en lo que quieres con esa persona y dilo una vez. Y ahora di Rayo de luz, yo te invoco para que desentierres a (MVC) de donde este o con quien este y le hagas llamarme hoy mismo enamorada y arrepentida. Desentierra todo lo que esta impidiendo que (MVC) venga a mi (AHM). aparta a todos los que contribuyan a que nos apartemos y que solo piense en mi (AHM) que el me llame ..Gracias, por tu misterioso poder que siempre cumple con lo que se pide esto lo hago con mucha fe Luego tienes que publicar la oración tres veces, en tres sitios diferentes.