miércoles, 26 de agosto de 2009

John Stuart Mill














El principio requiere libertad de gustos y actividades, libertad para formular el plan de nuestra vida con el fin de que se adapte a nuestro carácter, libertad para hacer lo que nos gusta, sujetos a las consecuencias que puedan derivarse, sin impedimento por parte de nuestros semejantes, siempre que lo que hagamos no les perjudique, incluso aunque piensen que nuestra conducta es estúpida, perversa o equivocada.

viernes, 21 de agosto de 2009

Yo estoy aquí por ti y tú por mí.


Nasrudín caminaba tranquilamente por el campo un día soleado. Mientras miraba el paisaje observó que delante de él otra persona también caminaba en la misma dirección. En cierto momento éste miró hacia atrás y vio a Nasrudín a cierta distancia. Entonces pensó: seguramente es un atracador y está esperando la oportunidad para quitármelo todo. En ese momento empezó a correr despavorido.

Nasrudín que lo observaba desde atrás con atención, al verlo correr de esa forma, pensó: seguramente le ha pasado algo y necesita ayuda, y entonces él también empezó a correr a toda velocidad. De esta forma los dos corrían por el campo uno tras otro. El primer hombre ya no podía más y en su debilidad tropezó con una piedra, rodó por el suelo y quedó medio atrapado entre unos matorrales; se quedó allí quieto y agazapado con la esperanza de que Nasrudín no le viera cuando pasara. Pero Nasrudín tropezó justo en la misma piedra, rodó igualmente y fue a parar justo encima del hombre. Éste gritaba:

-Por favor no me hagas nada.

Nasrudín quedó sorprendido, se quedó mirando a la otra persona y dijo:

-Sabes qué, creo que tú estás aquí por mí y yo estoy aquí por ti.


Cuentos sufíes

domingo, 16 de agosto de 2009

Pantera

Su esbelta negrura aterciopleada, que semeja no tener otro peso sino el suficiente para oponerse al aire con resistencia autónoma, va y viene monótonamente tras de los hierros, ante quienes seducidos por tal hermosura maléfica allá se detienen a contemplarla. La fuerza material se sutiliza ahí en gracia dominadora, y la voluntad construye, como en el bailarín, un equilibrio corporal perfecto, ordenando cada músculo exacta y aladamente, según la pauta matemática y musical que informa sus movimientos.
No, ni basalto ni granito podrían figurarla, y sí sólo un pedazo de noche. Aérea y ligera lo mismo que la noche, vasta y tenebrosa lo mismo que el todo de donde algún cataclismo la precipitó sobre la tierra, esa negrura está iluminada por la luz glauca de los ojos, a los que asoma a veces el afán de rasgar y de triturar, idea única entre la masa mental de su aburrimiento. ¿Qué poeta o qué demonio odió tanto y tan bien la vulgaridad humana circundante?.
Y cuando aquel relámpago se apaga, atenta entonces otra realidad que los sentidos no vislumbran, su mirada queda indiferente ante la exterior fantasmagoría ofensiva. Aherrojada así, su potencia destructora se refugia más allá de la apariencia, y esa apariencia que sus ojos no ven, o no quieren ver, inmediata aunque inaccesible a la zarpa, el pensamiento animal la destruye ahora sin sangre, mejor y más enteramente.

Luis Cernuda: Ocnos


La pantera


De ver pasar barrotes su mirada

se ha cansado tanto que no ve ya nada.
Le parece que hubiera mil barrotes
y tras los mil barrotes ningún mundo.

El lento andar de firmes pasos blandos,
que giran en torno al círculo más mínimo,
es un baile de fuerza en torno a un centro
en que hay, aturdido, un gran deseo.

A veces se alza el telón de la pupila,
sin ruido... entonces una imagen entra,
cruza los miembros, silenciosos, tensos,
y llega al corazón, donde allí muere.

Rainer Maria Rilke: La pantera

¿Qué ves?



















Ya, ya sé lo que tú ves...

lunes, 10 de agosto de 2009

Expiación


Lo que la emocionaba era la perspectiva de la libertad, de verse exonerada de la lucha engorrosa entre el bien y el mal, los héroes y los villanos. No necesitaba enjuiciar. No tenía que haber una moraleja. Sólo habría que mostrar mentes separadas, tan vivas como la suya, luchando contra la idea de que otras mentes estaban igualmente vivas. No era sólo la maldad y las intrigas las que hacían infeliz a la gente, sino la confusión y la incomprensión; ante todo, era la incapacidad de comprender la sencilla verdad de que las demás personas son tan reales como uno.


Ian McEwan: Expiación

viernes, 31 de julio de 2009

Los miserables


Se preguntó si la sociedad humana podía tener el derecho de hacer sufrir igualmente a sus miembros, en su caso su imprevisión irracional, y en otro su impía previsión; y de apoderarse para siempre de un hombre entre una falta y un exceso; falta de trabajo, exceso de castigo.

Se preguntó si no era justo que la sociedad tratase así precisamente a aquellos de sus miembros peor dotados en la repartición casual de los bienes, y por lo tanto a los miserables más dignos de consideración.
Presentadas y resueltas estas cuestiones, juzgó a la sociedad, y la condenó.
La condenó en su odio.
La hizo responsable de su suerte, y se dijo que no dudaría quizás en pedirle cuentas algún día. Se declaró a sí mismo que no había equilibrio entre el mal que había causado y el que había recibido; concluyendo por fin, que su castigo no era precisamente una injusticia, pero era seguramente una iniquidad.
La cólera puede ser loca, absurda; el hombre puede irritarse injustamente, pero no se indigna sino cuando tiene razón en el fondo por algún lado. Jean Valjean se sentía indignado.
Además, de la sociedad no había recibido sino males: nunca había conocido más que esa fisonomía iracunda que se llama justicia, y que enseña a los que castiga.
Los hombres no le habían tocado más que para maltratarle. Todo contacto que con ellos había tenido había sido una herida. Nunca, desde su infancia, exceptuando a su madre y a su hermana, nunca había encontrado una voz amiga, una mirada benévola. Así, de padecimiento en padecimiento, llegó a la convicción de que la vida es una guerra, y que en esta guerra él era el vencido. Y no teniendo más arma que el odio, resolvió aguzarlo en el presidio, y llevarlo consigo a su salida.

(…) Digamos ahora una cosa triste. Jean, después de haber juzgado a la sociedad que había hecho su desgracia, juzgó a la Providencia que había hecho la sociedad, y la condenó también.
Así, durante estos diecinueve años de tortura y esclavitud, su alma se elevó y decayó al mismo tiempo. En ella entraron, la luz por un lado y las tinieblas por otro.
Jean Valjean no tenía, como se ha visto, una naturaleza malvada. Aún era bueno cuando entró en presidio. Allí condenó a la sociedad, y conoció que se hacía malo; condenó a la Providencia, y conoció que se hacía impío.

Victor Hugo: Los miserables


jueves, 30 de julio de 2009

Baile de máscaras


El lobo, taimada Hiena alimentada

De carne putrefacta,
Asesino de inocentes y pequeños.

La gallina, Zorra sarnosa, astuta
Marioneta malvada,
Huera imitadora sin alma.

La leona, insignificante Araña tejedora
De estúpidas trampas
En las que siempre vive sola.

La loba, Cordera sin mancha entregada
En sagrado oficio purificante,
Mansa dice: Consumatum est.

La maldición del Viviente
Cae ahora eternamente
Sobre las alimañas.
Nunca levantarán cabeza,
Todo se les torcerá.
La vida
Las vomitará.
Ni la sangre las redimirá.

Maurice Brosse: Baile de máscaras o quién es quién.




Lin Chi Zen


Si encuentras a buda, mátalo.
Si encuentras al patriarca, mátalo.




miércoles, 29 de julio de 2009

Soledades, galerías y otros poemas



La causa de esta angustia no consigo

ni vagamente comprender siquiera;
pero recuerdo y, recordando, digo:

—Sí, yo era niño, y tú, mi compañera.


Antonio Machado: Soledades, galerías y otros poemas (1907)

LA CUERDA CORTADA

La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.
Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.

Bertolt Brecht: La cuerda cortada

Letanía Bene Gesserit contra el Miedo

No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.

Frank Herbert: Dune

martes, 28 de julio de 2009

La apuesta


Yo soy atea. No existe Dios, ésta es mi apuesta.

Es mejor que la de Pascal,
-aunque él crea que con ella sea imposible perder,
en realidad no es la apuesta de los ganadores,
sino la del ganado.

Dios no existe.
Vivir sabiendo que este ser egoísta y tiránico
no tiene existencia real, es el mayor gozo de mi vida.
Darme cuenta de la total libertad y del total sinsentido
hace saltar mis entrañas de alegría.
Pues ya no soy una niña abandonada,
mal amada y malquerida. Puesta en un mundo cruel en manos torpes y violentas,
avanzando por la vida a base de ostias y engaños
de hijos de puta que te usan diciéndote que te quieren, que hacen lo mejor para ti.
Soy un ser que ha nacido de la sangre y las semillas guardadas en un vientre
y al que la muerte acompaña siempre hasta que sólo ella, mi hermosa y caritativa parca, sea.
¡Qué maravillosa esperanza! Sin ti, Aniquilación, Nada, no viviría ni un minuto más.

Y si existes, cerdo ególatra, quiero que sepas que nada mío volverá a ti.
En mi libertad escojo la segunda muerte. Ninguna de mis experiencias, ni mi conciencia, ni nada que en mí o por mí haya existido tendrán retorno a tu solipsismo enajenado. ¡Lo que faltaba! Que me tiraras como una puta alpargata a una vida de mierda y encima luego hubiera que dártela en ofrenda para que, por si faltaba alguna crueldad, me juzgues. Ja, ja, ja. Júzgate tú, pedazo de cabrón.

Tantas veces tu idea me ha jodido que no he tenido descanso. Siempre preñada y parturienta, enferma de sobreparto de engendros monstruosos, igualitos a ti.

Pero ya he ganado la apuesta final: tú no existes y si existes, que te den. Quiero cerrar los ojos y que todo termine. Todo.

Ves, Pascal, como la apuesta ganadora es la mía. Yo soy, tú balas.

Luca Ecce Mulier: La apuesta

lunes, 27 de julio de 2009

Hombre

Hombre,
gárrula tolvanera
entre la torre y el azul redondo,
vencejo de una tarde, algarabía
desierta de un verano.

Hombre, borrado en la expresión, disuelto
en ademán: sólo flautín bardaje,
sólo terca trompeta,
híspida en el solar contra las tapias.

Hombre,
melancólico grito,
¡oh solitario y triste
garlador!: ¿dices algo, tienes algo
que decir a los hombres o a los cielos?
¿Y no es esa amargura
de tu grito, la densa pesadilla
del monólogo eterno y sin respuesta?

Hombre,
cárabo de tu angustia,
agüero de tus días
estériles, ¿qué aúllas, can, qué gimes?
¿Se te ha perdido el amo?

No: se ha muerto.
¡Se te ha podrido el amo en noches hondas,
y apenas sólo es ya polvo de estrellas!
Deja, deja ese grito,
ese inútil plañir, sin eco, en vaho.
Porque nadie te oirá. Solo. Estás solo.


Dámaso Alonso: Hombre

jueves, 4 de junio de 2009

John Richardson















La sacralización es la conciencia en un tiempo y espacio infinito de una eternidad y de que el ser humano es portador de una parte divina que es lo único que «es» en realidad. Por lo tanto, debemos ser siempre de esta alma divina, intentando provocar las circunstancias para que se manifieste y nos ilumine, sacralizando así lo cotidiano.

John Richardson: La tradicióN UnánimE

lunes, 1 de junio de 2009

Leonard Cohen



















De ti solo a ti solo, de eterno a eterno, todo lo que no eres tú es sufrimiento, todo lo que no eres tú es soledad repitiendo los argumentos de la pérdida. Todo lo que no eres tú es el hombre derrumbándose contra su propia frente, y la frente le aplasta. Todo lo que no eres tú se apaga y se apaga, recogiendo las voces de la venganza, cosechando triunfos perdidos lejos de la verdadera y necesaria derrota. Es a ti a quien hablo, de soledad a unidad, de fracaso a misericordia, y de pérdida a la luz. Es a ti a quien doy la bienvenida aquí, que llegas a través de la tosca gloria de mi imaginación, a esta misma noche, a este mismo lecho, a esta misma oscuridad. Concédeme un sueño indulgente, y deja descansar a mi enemigo.

Leonard Cohen: El libro de la misericordia.

sábado, 16 de mayo de 2009

Budismo Mahayana y Budismo Zen



















Shen-hsiu sintetiza el pensamiento mahayánico en el siguiente poema:

El cuerpo se asemeja al árbol Bodhi,
y la mente a un espejo brillante.
Límpialo siempre,
sin dejar que el polvo se deposite.

Hui-neng puso la primera piedra del budismo Zen al replicar:

Jamás hubo un árbol Bodhi
ni brillante espejo.
Ya que en realidad nada existe,
¿dónde, pues, se va a depositar el polvo?

miércoles, 13 de mayo de 2009

Antonio



















EL SITIO DE MI RECREO

Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.

Donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.

De sol, espiga y deseo,
con tu risa borro el miedo.

Viento que a su murmullo parece hablar,
mueve el mundo con gracia, le ves bailar
y con él, el escenario de mi hogar.

Mar bandeja de plata, mar infernal
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.

Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, huracán, hay deseos,
ahí donde me recreo.

Antonio Vega

http://www.youtube.com/watch?v=lSrQtx7BFQU


Cielo nuevo y tierra nueva



















Y vi un cielo nuevo y tierra nueva. Habían desaparecido el primer cielo y la primera tierra y el mar ya no existía. Vi también bajar del cielo, de junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalén, ataviada como una novia que se adorna para su esposo. Y oí una voz potente, salida del trono, que decía:

-Esta es la tienda de campaña que Dios ha montado entre los seres humanos. Habitará con ellos; ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo viejo se ha desvanecido.

Y dijo el que estaba sentado en el trono:

-He aquí que hago nuevas todas las cosas.

Y añadió:


-Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.

Me dijo finalmente:

-¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, le daré a beber gratis de la fuente del agua de la vida. El vencedor recibirá esta herencia, pues yo seré su Dios y él será mi hijo.

Apocalipsis 21, 1-7.

lunes, 11 de mayo de 2009

Crítica de la Razón Práctica



















Obra siempre de tal modo que también puedas desear que la máxima que te guía se convierta en ley universal.

Immanuel Kant: Crítica de la Razón Práctica

miércoles, 6 de mayo de 2009

El fin del sexo















El concepto que tenemos de las personas y nuestros sentimientos sobre la naturaleza humana influyen profundamente en nuestras experiencias eróticas. Si en el fondo de nuestros corazones consideramos al ser humano esencialmente como un monstruo o un objeto, nuestras relaciones íntimas serán gravemente limitadas y deformadas, no importa cuánto sepamos sobre el sexo.
(…) En mi opinión el encuentro erótico es extático en el sentido que el diccionario da a la palabra. Me saca de mi postura cómoda, de mi estasis; me permite la libertad singular de arrancar todas mis máscaras, de destruir todas las fachadas que suelo presentar ante el mundo, de existir por un rato en un estado puro en el que no hay expectativas ni juicios previos. En el mejor de los casos, el acto de amor es una revelación. Las máscaras de las apariencias y de la costumbre se arrancan una a una… Mi libertad se basa justamente en la entrega y en abandonar esa personalidad que me he creado a pulso, esa imagen de lo que soy en el mundo y de lo que debo ser: mi ego.
Y es en este estado de entrega, renunciando a todo esfuerzo, que puedo realizar todo mi potencial erótico. Pues ahora estoy dispuesto a perder todo sin encontrar nada. En estas circunstancias resultan inútiles todas las cosas que me han servido de apoyo en el mundo ordinario. Hasta las diferencias de género desaparecen en el clímax rítmico de nuestra unión. No soy un hombre, mi amor no es una mujer: somos uno, una entidad. A través del tumulto del amor hemos llegado a la tranquilidad resplandeciente, el centro de la danza.
En este punto nos enfrentamos a un camino que está más allá de la elección consciente, predispuestos por la confianza, el compromiso y la pasión: un viaje más allá del tiempo y del espacio y la entrada a la oscuridad sublime. Ciego y mudo a todo lo que me rodea, todo mi ser está conectado a mi amor y, por medio de él, a toda la existencia. Lo que estaba velado se revela, lo que estaba oculto se descubre: bajo todas las apariencias, más allá de las distinciones habituales, hay una identidad más profunda que no lleva máscaras. En la oscuridad brilla un rayo de luz, un destello que ilumina. En el amor encontramos cualquier cosa y todas las cosas, «todo» y «nada».

George Leonard: El fin del sexo. El amor erótico tras la revolución sexual

lunes, 4 de mayo de 2009

Sinestesia














Absorta y reverente,
con las alas cerradas,
la mariposa aprende
en la prosa olorosa de la rosa.

Luego, cuando las abra,
devolverá al paisaje,
transformado en colores,
su perfume.


Ángel González: Palabra sobre palabra

viernes, 1 de mayo de 2009

La inquietud viene de ti



















Nada hay que te agite,
tú mismo eres la rueda que gira por sí misma
y no tiene descanso.



Angelo Silesio: Peregrino Querubínico (37)


jueves, 30 de abril de 2009

Pensamientos



















Ves la Trinidad si ves la caridad.



Pensamientos de San Agustín (868)

martes, 28 de abril de 2009

Lo peor
















Rabí Sholomó preguntó: "¿Cuál es la peor cosa que la inclinación al mal puede lograr?"
Y él mismo respondió: "Hacer que el ser humano olvide que es hijo de un rey."

Martin Buber: Cuentos Jasídicos


viernes, 24 de abril de 2009

I Ching, El Libro de las Mutaciones



















2. K`un: Lo receptivo

Perfecta en verdad es la elevación de lo receptivo. Todos los seres le deben su nacimiento, pues con su entrega concibe lo celestial.

Todas las líneas que componen el signo son trazos partidos. La línea partida corresponde al principio primario umbrío, blando, receptivo, del yin.
La cualidad intrínseca del signo es la entrega ferviente, su imagen es la tierra.
Es la perfecta pieza complementaria de lo creativo, su contraparte, no lo opuesto; una complementación y no una hostilización. Es la naturaleza frente al espíritu, la tierra frente al cielo, lo espacial frente a lo temporal, lo femenino-maternal frente a lo masculino-paternal.



jueves, 23 de abril de 2009

Gao Feng














El mundo entero es una chimenea.

¿Con qué estado de ánimo puede uno

evitar quemarse?


Bendición celta

















Que pueda el camino
subir hasta alcanzarte.
Que pueda el viento soplar
siempre a tu espalda.
Que pueda el sol brillar
cálidamente sobre tu rostro
y las lluvias caer con dulzura
sobre tus campos,
y hasta que volvamos
a encontrarnos
que Dios te sostenga
en la palma de su mano.

lunes, 20 de abril de 2009

El hijo pródigo
















En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Éste acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda.
Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.
Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros."
Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.
El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta.
Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano."
Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!"
Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."

Lc 15, 1-3.11-32

miércoles, 15 de abril de 2009

Y nosotros hemos conocido














Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

1Jn 4,16

Sólo...


















Sólo nos acariciará el amor que prodigamos.

Sólo nos alegrará la sonrisa que regalamos.

Sólo nos desalterará el agua que juntos bebimos.

Sólo nos alimentará el pan que compartimos.

Sólo nos cubrirá el vestido con que al prójimo arropamos.

Sólo nos descansará el cansancio del peregrino que hospedamos.

Sólo nos consolará la palabra con que reconfortamos.

Sólo nos guiará la verdad que proclamamos.

Sólo nos sanará el consuelo del enfermo que visitamos.

Sólo nos librará la vida nueva del preso liberado.

Sólo nos dará paz, la ofensa que perdonamos.

Sólo hará renacer la esperanza la mirada que al cielo dirigimos y las manos con que abrazamos.

Sólo nos conducirá a la Vida, la confianza que en el Padre depositamos.

Así la humilde solidaridad de cada día, como flor que en silencio entrega su perfume, construye fraternidad y enriquece nuestras vidas porque...

Sólo nos queda lo que damos.

Anónimo

miércoles, 8 de abril de 2009

Pierre Teilhard de Chardin: Himno del Universo



















En este momento en que tu vida acaba de pasar, con un aumento de fortaleza, al sacramento del Mundo, gustaré, con una conciencia acrecentada, la fuerte y tranquila embriaguez de una visión cuya coherencia y armonías no logro agotar. Lo que yo experimento, frente y dentro del Mundo asimilado por tu carne, convertido en tu carne, Dios mío, no es ni la absorción del monista ávido de fundirse en la unidad de las cosas, ni la emoción del pagano prosternado a los pies de una divinidad tangible, ni el abandono pasivo del quietismo que se mueve a merced de las energías místicas.
Aprovechando algo de la fuerza de estas diversas corrientes, sin lanzarme contra ningún escollo, la actitud en que me sitúa tu presencia universal es una admirable síntesis en que se mezclan, corrigiéndose, tres de las más formidables pasiones que puedan jamás soplar sobre un corazón humano.
Lo mismo que el monista, me sumerjo en el Universo total; más la unidad que me recibe es tan perfecta que sé encontrar en ella, perdiéndome, el perfeccionamiento último de mi individualidad.
Lo mismo que el pagano, yo adoro a un Dios palpable. Llego incluso a tocar a ese Dios en toda su superficie y la profundidad del Mundo de la Materia en que me encuentro cogido. Mas para asirlo como yo quisiera (para seguir sencillamente tocándole) necesito ir más lejos, a través y más allá de toda limitación, sin poder jamás descansar en nada, empujado en cada momento por las criaturas y superándolas en todo momento, en un continuo acoger y en continuo desprendimiento.
Lo mismo que el quietista, me dejo mecer deliciosamente por la divina fantasía. Mas, al mismo tiempo, sé que la voluntad divina no me será revelada en cada momento más que dentro de los límites de mi esfuerzo. No palparé a Dios en la Materia, como Jacob, más que cuando haya sido vencido por él.














(Continuación)
Así, por habérseme aparecido el objeto definitivo, total, en el que se ha insertado mi naturaleza, las potencias de mi ser comienzan a vibrar espontáneamente al unísono con una nota única, increíblemente rica, en la que yo distingo, asociadas sin esfuerzo, las más opuestas tendencias: la exaltación de obrar y la alegría de padecer; la voluptuosidad de poseer y la fiebre de superar; el orgullo de crecer y la felicidad de desaparecer en alguien mayor que uno mismo.

Enriquecido con la savia del Mundo, subo hacia el Espíritu que me sonríe más allá de toda conquista, envuelto en el esplendor concreto del Universo. Y no sabría decir, perdido en el misterio de la carne divina, cuál es la más radiante de estas dos beatitudes: haber encontrado al Verbo para dominar la Materia o poseer la Materia para llegar hasta la luz de Dios y experimentar sus efectos.
Haz, Señor, que tu descenso bajo las especies universales no sea para mí estimado y acariciado sólo como el fruto de una especulación filosófica, sino que se convierta verdaderamente en una presencia real. En potencia y de hecho, lo queramos o no, Tú te has encarnado en el Mundo y vivimos pendientes de ti. Más de hecho es necesario (¡y cuánto!) que estés igualmente próximo a todos nosotros. Situados, todos juntos, en el seno de un mismo Mundo, formamos, sin embargo, cada uno de nosotros nuestro pequeño Universo, en el que la encarnación se opera independientemente, con una intensidad y unos matices incomunicables. Y he aquí por qué en nuestra oración en el altar pedimos que la consagración se haga para nosotros: «Ut nobis corpus et sanguis fiat…». Si creo firmemente que todo en torno a mí es el cuerpo y la sangre del Verbo, entonces para mí (y en cierto sentido para mí solo) se produce la maravillosa «diafanía» que hace trasparezca objetivamente en la profundidad de todo hecho y de todo elemento el calor luminoso de una misma vida. Si, por desgracia, mi fe se debilita, inmediatamente la luz se apaga, todo se hace oscuro, todo se descompone.

Pierre Teilhard de Chardin: Himno del Universo

martes, 7 de abril de 2009

Bautismo

















UNCIÓN CON EL CRISMA

Tras haber bautizado a la niña, el sacerdote la unge en la coronilla con
el crisma.

Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que te ha liberado del pecado y dado nueva vida por el agua y el Espíritu Santo, te consagre con el crisma de la salvación para que entres a formar parte de su pueblo y seas para siempre miembro de Cristo, sacerdotisa, profetisa y reina. Amén.

Ritual del bautismo católico


miércoles, 1 de abril de 2009

Bronwyn














Las celestes encinas desde el cieno
emergen hacia el habla de tu luz,
que temblorosamente nace entre las horas
en que mi corazón es mi cerebro.

Juan Eduardo Cirlot: Bronwyn


martes, 31 de marzo de 2009

Áspero Mundo















Te tuve
cuando eras
dulce,
acariciado mundo.

Realidad casi nube,
¡cómo te me volaste de los brazos!

Ahora te siento nuevamente.
No por tu luz, sino por tu corteza,
percibo tu inequívoca
presencia.
… agrios perfiles, duros meridianos,
¡áspero mundo para mis dos manos!

Ángel González: Palabra sobre palabra. Áspero mundo.


lunes, 30 de marzo de 2009

Schopenhauer














Si la pluralidad y la distinción pertenecen únicamente a este mundo de apariencias, y si es el mismo Ser el que es visto en todos los seres vivos, entonces, la experiencia que disuelve la distinción entre yo y no-yo no puede ser falsa. Por el contrario: su opuesto debe ser falso. La experiencia mencionada subyace al misterio de la compasión y se manifiesta, de hecho, como una realidad de la que la compasión es la principal expresión. Esa experiencia, por tanto, debe ser el fundamento metafísico de la ética y consiste simplemente en esto: que un individuo se reconozca en otro, él mismo en su verdadero ser.

A. Schopenhauer: El fundamento de la moral

viernes, 27 de marzo de 2009

La Autoestima



















Hoy sabemos que las generalizaciones sobre el valor absoluto de la alta autoestima, y las indiscutibles ventajas de impulsar indiscriminadamente la autovaloración de las personas, más que teorías científicas válidas, son el resultado de la vieja quimera que glorifica incondicionalmente el embelesamiento con uno mismo. La utilidad de la autoestima como indicador seguro y fiable de salud psicológica y social de la persona es relativa.

Una alta autovaloración no es siempre un dato psicológico saludable, mientras que una baja valoración de uno mismo no es necesariamente causa de inadaptación o de tendencias antisociales.

Por ejemplo, bastantes personajes diabólicos de la Historia, como Calígula, Gengis Kan o Idi Amín, no tenían problemas de baja autoestima, sino todo lo contrario.

La cuestión es que un alto aprecio a uno mismo puede acarrear consecuencias destructivas cuando este aprecio está basado en tendencias egocéntricas y prepotentes. Por eso, fomentar indiscriminadamente la autovaloración positiva en este tipo de personas puede ser peligroso.



Luis Rojas Marcos:
La Autoestima

martes, 24 de marzo de 2009

Jorge de Sousa Braga















El Guardarríos

¡Es tan difícil custodiar un río!

Sobre todo cuando él corre

dentro de nosotros.


En busca del universo invisible



















Cicerón decía que la justicia, la aplicación del Derecho, es la mayor de todas las virtudes. Pero el Derecho suele ser despreciado por los cultivadores de otras disciplinas (científicas o técnicas) a causa de las limitaciones espaciales y temporales de su vigencia, y también por la mayoría de los comerciantes, industriales y financieros, que lo consideran un estorbo para la ejecución de sus planes y una traba engorrosa para sus negocios. Son como la paloma de la metáfora kantiana: que cree que sin aire volaría mejor, cuando, sin aire, no podría volar de ninguna manera. Porque no hay ciencia, técnica o negocio, que, fuera del seno de una sociedad humana organizada, pueda surgir, conservarse, ni progresar. Y ninguna sociedad humana puede subsistir ni desarrollarse sin la efectiva existencia de unas normas jurídicas que determinadas personas han de conocer, interpretar, aplicar. Podría afirmarse en latín que ubi homo, ibi societas; ubi societas, ibi ius (donde hay hombre hay sociedad, y donde ha sociedad hay Derecho) como una génesis cronológicamente sucesiva, si no fuese porque, como decía Jesús Fueyo Álvarez, "el hombre no existe, el hombre coexiste". Por esencia, el ser humano está abierto al mundo en general y a los demás seres humanos en especial. Exagerando un poco, podría decirse que es un "trozo de sociedad que anda". Y como el hecho social es inviable sin Derecho, la sociedad (y por ende el Derecho) son elementos constitutivos del ser humano. En España, puesto que un Derecho eficaz apenas existe, el factor asociativo es muy débil, y, en lo psíquico, el ser humano está deficientemente constituído como tal.

Luis Martos Herbás: En busca del universo invisible


Juan Ramón Jiménez



















¡No corras, ve despacio,
que donde tienes que ir es a ti solo!
¡ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, reciennacido
eterno,
no te puede seguir!


Juan Ramón Jiménez: Eternidades

sábado, 21 de marzo de 2009

Víctor Hernández Cruz













LADO 4

SENTADO en el puente de Brooklyn por la noche
mientras miro las luces eléctricas
el centro incendiado
pienso en las muchas semillas dentro de una maraca
si cada semilla fuera como una luz
todas cogidas de la mano
el mundo se convertiría en un caballo
y empezaría a galopar
podemos montarlo
podemos cabalgar

jueves, 19 de marzo de 2009

Alegría













Havrietis aquas in gaudio de fontibus salvatoris.

Sacaréis con alegría las aguas de las fuentes de la salvación.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cantar de los Cantares














Habla mi amado, ya me dice:


«Levántate, amada mía, preciosa mía, ven.
Que ya ha pasado el invierno,
han cesado las lluvias y se han ido.
Las flores aparecen en el campo,
ha llegado el tiempo de la poda;
y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.
Apuntan los brotes de la higuera,
las viñas en flor exhalan su fragancia.
¡Levántate, amada mía, preciosa mía, ven!

Paloma mía, que anidas

en las grietas de la roca,
en escarpados escondrijos,
déjame ver tu rostro,
déjame oír tu voz.
¡Es tan dulce tu voz,
tan hermoso tu rostro!»


Cantar de los cantares (2, 10-14)


martes, 17 de marzo de 2009

Ralph Waldo Emerson

















Todo nos hace pensar que el alma, en el ser humano, no es un órgano, sino que anima y actúa a través de todos los órganos; no es una función, como las capacidades de la memoria, del cálculo, de la comparación, sino que utiliza a estos como manos y pies; no es una facultad sino una luz; no es el intelecto o la voluntad, sino el maestro del intelecto o la voluntad, el trasfondo de nuestro ser, en el que residen; una inmensidad no poseída y que no puede poseerse. Desde dentro o desde atrás, brilla, a través nuestro, una luz sobre las cosas; y nos hace conscientes de no ser nada, y de que esa luz lo es todo.

Ralph Waldo Emerson: Selección de Prosa y Poesía

lunes, 16 de marzo de 2009

Schelling














En la naturaleza y el arte, la esencia tiende ante todo a realizarse en los individuos. Y la mayor severidad de la forma se señala en los principios de ambas, pues sin los límites no podría manifestarse lo ilimitado. Si no existiese la rudeza, la dulzura no podría existir, y si la unidad ha de hacerse sentir, ha de ser por la peculiaridad, la separación y la oposición. Al principio, por tanto, aparece el espíritu creador totalmente perdido en la forma, inaccesible, cerrado e incluso acerbo en las grandes manifestaciones. Pero cuanto más logra unir toda su riqueza en una criatura, tanto más se va dulcificando paulatinamente su rudeza, y donde él modela la forma plenamente, descansando en ella, reposado y captándose a sí mismo, se anima en cierto modo y empieza a moverse en líneas suaves. Tal es el estado de los más bellos frutos o las flores más hermosas; donde el vaso puro rebosa, el espíritu de la naturaleza se libera de sus lazos y siente su parentesco con el alma. Como una dulce aurora que se eleva sobre la totalidad de la figura, se anuncia el alma que viene; todavía no está allí, pero todo se dispone para su llegada con el reposado juego de los movimientos delicados. Los rígidos moldes se funden y se dulcifican en la calidez; una amable esencia, que no es aún ni espiritual ni sensible, se extiende sobre el exterior y se pliega a todas las ondulaciones, a todas las formas de los miembros. Esta esencia incomprensible, según se dice, pero que todo el mundo siente, es la que los griegos llamaban jaris, y que nosotros llamamos gracia.

Donde la gracia aparece en forma perfectamente realizada, la obra es perfecta por parte de la naturaleza, no le falta nada, todas las condiciones están consumadas. El alma y el cuerpo están también en perfecta consonancia; el cuerpo es la forma, la gracia es el alma, aunque no el alma en sí, sino el alma de la forma, o el alma de la naturaleza.

El arte puede detenerse y permanecer en este punto, pues al menos en un aspecto, ha realizado ya todo su cometido. La imagen pura de la belleza que se detiene en este grado es la diosa del amor. Pero la belleza del alma en sí se funde con la gracia sensible: ésta es la más alta divinización de la naturaleza.

El espíritu de la naturaleza no está contrapuesto al alma nada más que en apariencia, porque en sí mismo es el instrumento de su manifestación. Produce, ciertamente, la oposición de las cosas, pero sólo para que la única esencia pueda aparecer como la más alta dulzura y reconciliación de todas las fuerzas. Todas las restantes criaturas están impulsadas por el espíritu de la naturaleza simplemente, y por él afirman su individualidad; en el ser humano sólo, como situado en un punto central, aparece el alma, sin la cual el mundo sería como la naturaleza privada de sol.

El alma, por tanto, no es en los seres humanos principio de individualización, sino aquello que les hace elevarse por encima de cualquier personalidad, que los hace capaces del sacrificio de sí mismos, del amor desinteresado, de lo que hay de más sublime, como contemplar y comprender la esencia de las cosas, y que le da, al mismo tiempo, el sentido del arte.


Friedrich Schelling: La relación del arte con la naturaleza


viernes, 13 de marzo de 2009

Jesús Mosterín. Saber, creer...













El uso que normalmente hacemos de los verbos creer y saber es tal que creer no implica saber (podemos decir «creo que así es, pero en realidad no lo sé»), pero saber implica creer. Incluso cuando alguien pretende saber algo y nosotros pensamos que se equivoca, al menos le concedemos que lo cree. Enrique nos dice: «Sé que dejé cerrada la puerta». Nosotros comentamos: «Cree que dejó cerrada la puerta, pero en realidad la dejó abierta». Es decir, que siempre que alguien pretende saber, cree; sepa o no. Saber implica creer. Incluso pretender saber ya implica creer.

Jesús Mosterín: Racionalidad y acción humana

miércoles, 11 de marzo de 2009

Juan José Tablada














Por nada los gansos

tocan alarma

en sus trompetas de barro.



martes, 10 de marzo de 2009

Jorge Luis Borges



















El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres. La ergástula es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.


Jorge Luis Borges: Para una versión del I King


lunes, 9 de marzo de 2009

Ludovico Ariosto
















Un fructífero riachuelo, alimentado por un manantial límpido,
Envuelve, a su alrededor, ese espacio fértil.
La tierra de Venus, la verdad sea dicha
Lugar efímero de alegría y de encanto:
Para cada doncella y esposa, que allí se engendra,
Es a lo largo y ancho del mundo, inigualada en gracia:
Y Venus desea, que hasta que tañan sus últimas horas,
El Amor caldee sus pechos, jóvenes y viejos.

Ludovico Ariosto: Orlando Furioso (fragmento)

lunes, 2 de marzo de 2009

Krisna se deja atar



















En una ocasión en que Yasoda sostenía al pequeño Krisna en sus faldas, lo sentó un momento para vigilar la leche que estaba hirviendo. El chiquillo se enfadó y en su cólera rompió un pote de leche cuajada, escapando después para buscar un poco de queso. Cuando se lo hubo comido, con la cara embadurnada, le dio un poco que le sobraba a un mono. Al volver la madre y ver la escena le riñó. Como castigo, decidió atarlo con una cuerda a un mortero de madera, pero sorprendida vio que la cuerda era demasiado corta. Entonces unió todas las cuerdas que pudo encontrar, pero aún así no pudo atar a Krisna. Yasoda no se lo creía. Krisna sonreía, pero viendo que su madre estaba extremadamente atónita, gentilmente dejó que lo atara.

Él, que no tiene principio, ni mitad ni fin, que está extendido por todas partes, infinito y omnipotente, dejó que Yasoda lo atara por amor. Él, que es el Señor de todos los seres, deja que aquéllos que lo aman lo controlen. Porque, aunque infinito, puede ser comprendido a través del amor.


Anónimo: Srimad Bhagavatam.
Libro X. Capítulo III: Krisna se deja atar.