lunes, 15 de agosto de 2011

Los Diez Toros del Zen



1. La Búsqueda del Toro.

Recorro interminablemente los pastos de este mundo en busca del toro.
Atravieso innumerables ríos, perdido en impenetrables perfiles de distantes montañas.
Fallece mi fortaleza y se agota mi vitalidad, no encuentro el toro.
En la noche sólo oigo el chirriar de las cigarras a través del bosque.

Comentario:

El toro nunca se ha perdido. ¿Qué necesidad hay de buscar?
Sólo a causa de la separación de mi verdadera naturaleza, fracaso en encontrarlo.
En la turbación de mis sentidos pierdo incluso mi camino.
Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco el verdadero sendero que me lleve a mi casa.
Me enzarzo entre la concupiscencia y el temor, la bondad y la maldad.


2. Descubrir sus Huellas.

!Junto a la ribera bajo unos árboles, descubro huellas!
Incluso sobre el fragante pasto veo sus pisadas.
Están en lo profundo de las montañas remotas.
Este rastro no puede ocultarse a ninguna nariz que apunte al cielo.

Comentario:

Comprensión de la enseñanza, veo las huellas del toro.
Ahora aprendo que, así como de un metal se forjan muchos utensilios, de mi mismo surgen miríadas de paisajes.
A menos que yo discrimine, ¿cómo diferenciaré lo cierto de lo falso?
Aún no he atravesado la puerta, pero he intuido el camino.


3. Encontrar al Toro.

Oigo la canción del ruiseñor.
El sol es cálido, la brisa suave, los sauces verdean a lo largo de la ribera,
¡Aquí ningún toro puede ocultarse!
¿Qué artista podría dibujar tan soberbia cabeza, cornamenta tan majestuosa?

Comentario:

Al oír la voz, podemos sentir su fuente.
Tan pronto como emergen los seis sentidos, atravesamos la puerta.
¡Dondequiera que uno entre, uno ve la cabeza del toro!
Esta unidad es como la sal en el agua, como el color en los tintes.
Lo más sutil no está separado de mi mismidad.


4. Apresar al Toro

Lo apreso con feroz lucha.
Su gran poder y voluntad son inagotables.
Desde la colina embiste a la inalcanzable nube lejana,
O permanece en un barranco impenetrable.

Comentario:

¡Permaneció mucho tiempo en el bosque, pero hoy lo he apresado!
La bravura de la lucha interrumpe su camino.
El toro ya está lejos de su anhelado pasto verde.
Su mente todavía es terca y sin freno.
Mi deseo de someterle me obliga a alzar el látigo.


5. La doma del Toro

Preciso el látigo y la soga,
De lo contrario, se escaparía por caminos polvorientos.
Si está bien domesticado, llega a ser dócil con naturalidad.
Entonces, sin herraduras, obedecerá a su dueño.

Comentario:

Cuando aflora un pensamiento, otro le sucede.
Cuando el primer pensamiento brota desde el despertar, cuantos le siguen son verdaderos.
A través de la ilusión, se convierte todo en falsedad. La ilusión no está producida por la objetividad; es el resultado de la subjetividad.
Amárralo fuerte por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.


6. Montándolo hasta casa.

Monto el toro, lentamente regreso a casa.
El son de mi flauta endulza la tarde.
Marco con palmas la armonía que me acompaña, y dirijo el ritmo eterno.
Quien oiga esta melodía se unirá a mí.

Comentario:

La lucha ha terminado, se han equilibrado pérdida y ganancia.
Canto la canción del leñador de la aldea, y entono melodías infantiles.
A horcajadas sobre el toro, contemplo las nubes en el cielo.
Recorro mi camino, sin importarme quien desde atrás me llame.


7. Trascendiendo al Toro.

A horcajadas sobre el toro, llego a mi hogar.
Estoy sereno.
El toro también puede reposar.
Empieza a amanecer.
En el plácido descanso, bajo el techo de mi morada, abandono el látigo y la soga.

Comentario:

Todo sigue una ley, no dos.
Únicamente nosotros hacemos del toro una realidad temporal.
Es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red.
Es como el oro y la merma, o la luna que aparece tras la nube.
Una sucesión de viajes fugaces y arduos a través de un tiempo interminable.


8. Ambos, el toro y mi mismidad, trascienden

Látigo, soga, mismidad, y toro, todo llega a "no-ser".
Este cielo tiene tal amplitud que ningún término puede abarcarlo.
¿Cómo puede existir un copo de nieve en un fuego ardiente?
Aquí hay huellas de patriarcas.

Comentario:

La mediocridad ha desaparecido.
Mente libre de limitación.
No busco ningún estado de iluminación.
Tampoco hago nada, permanezco donde no existe ninguna iluminación.
Desde que deambulo sin condición alguna, las miradas no me pueden ver.
Aunque mil pájaros alfombraran con flores mi camino, la alabanza no tendría sentido alguno.


9. Alcanzar la Fuente.

Demasiados pasos se han dado para regresar a la raíz y la fuente.
!Mejor hubiera sido sordo y ciego desde el inicio!
Morar en la propia intimidad, indiferente a lo de fuera.
Las aguas del río fluyen plácidas y las flores son rojas.

Comentario:

La verdad es clara desde el inicio.
Equilibrado por el silencio, observo la producción y desintegración de formas.
Quien no está vinculado a las "formas", no precisa ser "re-formado".
El agua es esmeralda, la montaña es añil, y observo la generación y la descomposición.


10. En el Mundo.

Descalzo y con el pecho al descubierto, me mezclo con la muchedumbre.
Mis ropas son andrajosas y polvorientas, y siempre mantengo la placidez.
No uso magia alguna para prolongar mi vida;
Ahora, ante mí, los árboles muertos aparecen vivos.

Comentario:

Adentro, tras mi puerta, mil sabios no me reconocen.
La belleza de mi jardín es invisible.
¿Por qué debe uno buscar las huellas de los patriarcas?
Voy al mercado con mi odre de vino y regreso a casa con mi báculo.
Visito la bodega y el mercado, sobre quienes poso mi mirada, se convierten en despiertos.

Kokuan: Los Diez Toros del Zen.


domingo, 10 de julio de 2011

Mujeres que corren con los lobos



El demonio es un bandido arquetípico que necesita, busca y aspira a la luz. Teóricamente, si alcanzara la luz —es decir, una vida con posibilidad de amor y creatividad—, el demonio dejaría de ser el demonio.
En este cuento el demonio está presente porque se siente atraído por la dulce luz de la joven. Su luz no es una luz cualquiera, sino la luz de un alma virgen atrapada en un estado de sonambulismo. Oh, qué bocado tan sabroso. Su luz resplandece con conmovedora belleza, pero ella ignora su valor. Semejante luz, que puede ser el fulgor de la vida creativa de una mujer, su alma salvaje, su belleza física, su inteligencia o su generosidad, siempre atrae al depredador. Esta luz que tampoco se da cuenta de nada y no está protegida, es siempre el objetivo.
Una vez trabajé con una mujer de la que todos se aprovechaban, su marido, los hijos, su madre, su padre o los desconocidos. Tenía cuarenta años y aún se encontraba en esta fase del trato/traición de su desarrollo interior. Por su dulzura, su cordial y cariñoso tono de voz, sus modales exquisitos, no sólo atraía a los que le quitaban una pavesa, sino a toda una ingente multitud que se reunía delante del fuego de su alma y le impedía recibir calor.
El trato desventajoso que había hecho consistía en no decir nunca que no para ganarse el afecto de los demás. El depredador de su psique le ofreció el oro de ser apreciada a cambio de perder el instinto que le decía: “Ya basta.” Comprendió plenamente el daño que ella misma se estaba haciendo cuando una vez soñó que se encontraba a gatas en medio de un inmenso gentío, tratando de alargar la mano entre un bosque de piernas para alcanzar una valiosa corona que alguien había arrojado a un rincón.
La capa instintiva de la psique le estaba diciendo que había perdido la soberanía sobre su vida y que, para recuperarla, tendría que hacer un enorme esfuerzo. Para recobrar su corona, aquella mujer tuvo que efectuar una nueva valoración de su tiempo, su capacidad de entrega y las atenciones que dedicaba a los demás.
El manzano florido del cuento simboliza un bello aspecto de las mujeres, la faceta de nuestra naturaleza que hunde sus raíces en el mundo de la Madre Salvaje, donde recibe el alimento desde abajo. El árbol es el símbolo arquetípico de la individuación; se considera inmortal, pues sus semillas siguen viviendo, su sistema de raíces ofrece cobijo y revitaliza y es la sede de toda una cadena alimentaria de vida.

Clarissa Pinkola Estés: Mujeres que corren con los lobos. Capítulo 14, La selva subterránea: La iniciación en la selva subterránea.

Facundo Cabral

lunes, 4 de julio de 2011

Rubaiyat


30. Si bien aprendí multitud de cosas, también olvidé muchas otras de buena gana. Tenía un lugar en mi cabeza para cada cosa: lo que estaba a la izquierda no podía hallarse a la derecha. Sólo alcancé la paz definitiva el día en que abandoné todo con desprecio y pude comprender, al fin, que no se puede afirmar ni negar nada.


Omar Khayyam: Rubaiyat

miércoles, 29 de junio de 2011

Edgar Allan Poe



¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor… un sencillo deber.

Edgar Allan Poe: ¿Deseas que te amen?

martes, 28 de junio de 2011

Roberto Juarroz


Desconocer que el río es una espada
y que las cosas sueñan sueños propios
es ignorar que aquí,
junto a nuestra mirada,
existe otra:
la mirada recóndita del mundo.

Cuando se la descubre,
la vida se da vuelta como un guante
que devuelve la mano que encerraba
y el tacto liberado
toca por vez primera cuanto existe.

La realidad es un tiempo doblado
que es preciso desdoblar como una tela
de singular delicadeza
para encontrar adentro
otra mano que aguarda.


Roberto Juarroz: Poema Décimotercera Poesía Vertical (41)

lunes, 27 de junio de 2011

Asâdh (Junio-Julio)


En Asâdh el sol abrasa los cielos
y la tierra arde como un horno.
Las aguas entregan sus vapores al calor implacable;
así el país no deja de cumplir su destino.

El carruaje del sol
se alza en las cumbres de las montañas;
el cicada canta en el claro del bosque
mientras las sombras ocupan la tierra.

Mi Amado es como la brisa del atardecer;
mi vida y su fin
dependen de la voluntad del Señor.
Oh Nanak,
a Él entrego mi alma.

Guru Nanak

viernes, 3 de junio de 2011

Patti Hearst



Patti era una niña de papá. Como prácticamente todas y todos los niños de papá y de mamá, en el mal sentido de la palabra. Ser un niño así supone que tus progenitores no te ven ni te tratan como un ser humano igual a ellos, sino que lo hacen como si fueras un objeto cuya única función y cuyo único sentido es proyectarlos en el mundo de la manera más satisfactoria para su egos.

Patti no sabía quién era porque nunca se había visto con sus ojos, nunca se lo habían permitido. Sólo lo había hecho a través de los ojos de los demás. Como un perro atado a una corta cadena día y noche, lo único propio que tenía era su rabia. No se amaba, porque para amar, para amarse, debe haber una relación, un re-conocimiento. No amaba a nadie porque ella no era nadie o, sencillamente, ella no estaba allí. Y eso no se lo podía perdonar ni a sí misma ni a sus padres. Su síndrome de Estocolmo no empezó cuando fue secuestrada por el Ejército Simbiótico de Liberación (SLA), sino cuando nació.

Aquel cuatro de febrero de 1.974 me hubiera gustado decirle a Patti que nunca es culpa de un niño lo que hace un adulto. Que no se tratase tan duramente, que la niña que fue, no lo merecía ni lo merece. Ningún niño lo merece. Que fuera a buscar a esa niña, la tomara de la mano y le dijera que ya había pasado todo. Que ella estaba allí para cuidarla, para apartar todas las pesadillas y todos los miedos. Para no permitir que nadie le volviera a hacer lo mismo. Le diría a Patti que hoy podía empezar a ser la adulta que le hubiese gustado cuidara de la niña que un día fue. Y para estar definitivamente en paz, que pensara en sus padres como los niños que también fueron, y los adultos en los que se habían convertido. Esos adultos que no pudieron o no supieron amarla a ella, a quien ella era, a quien ella es. Que los perdonase. Sencillamente, que los amase lo suficiente para devolverles todo lo que era de ellos, con lo que ella cargaba sin pertenecerle. Como todos, ellos son responsables de su vida, ellos son los que deben resolverla; y si les alcanzase la muerte sin haberlo hecho, igualmente es su responsabilidad, igualmente ellos son ellos y uno debe ser uno mismo, porque si no ¿quién lo será? Es la única forma en la que declinaremos la invitación a reproducir el siniestro baile en el círculo infernal.

Dejemos definitivamente que los muertos entierren a los muertos y vivamos la vida. La única que tenemos, la nuestra.

A. G.

domingo, 15 de mayo de 2011

Un bonito traje



Un hombre fue a casa del sastre Szabó y se probó un traje. Mientras permanecía de pie delante del espejo se dio cuenta de que la parte inferior del chaleco era un poco desigual.

-Bueno, no se preocupe por eso –le dijo el sastre-. Sujete el extremo más corto con la mano izquierda y nadie se dará cuenta.

Mientras así lo hacía, el cliente se dio cuenta de que la solapa de la chaqueta se curvaba en lugar de estar plana.

-Ah, ¿eso? –dijo el sastre. Eso no es nada. Doble un poco la cabeza y alísela con la barbilla.

El cliente así lo hizo y entonces vio que la costura interior de los pantalones era un poco corta y notó que la entrepierna le apretaba demasiado.

-Ah, no se preocupe por eso –dijo el sastre -. Tire de la costura hacia abajo con la mano derecha y todo le caerá perfecto.

El cliente accedió a hacerlo y compró el traje.

Al día siguiente se puso el nuevo traje, «modificándolo» con la ayuda de las manos y la barbilla. Mientras cruzaba el parque aplanándose la solapa con la barbilla, tirando con una mano del chaleco y sujetándose la entrepierna con la otra, dos ancianos que estaban jugando a las damas interrumpieron la partida al verle pasar renqueando por delante de ellos.

-¡M’Isten, oh, Dios mío! –exclamó el primer hombre-. ¡Fíjate en este pobre tullido!

El segundo hombre reflexionó un instante y después dijo en un susurro:

Igen, sí, lástima que esté tan lisiado, pero lo que yo quisiera saber… es de dónde habrá sacado un traje tan bonito.

Clarisa Pinkola Estés: Mujeres que corren con los lobos.
Imagen: Boris Indikov

domingo, 20 de marzo de 2011

Haiku



















La flor del dafne

ni de noche está oculta:

por su perfume
.


Tayojo

viernes, 4 de marzo de 2011

El nombre más hermoso


En el mundo indígena, uno de los principios que constituyen el universo es el dolor. Sin embargo, sus ojos penetran en esta realidad sin miedo y la transforman en algo sublime:

Un guerrero miró a su hija recién nacida. Tan hermosa le parecía que no encontraba un nombre apropiado para ella. Todos le sabían a poco. Al fin decidió buscar lo más valioso del mundo y tomarlo como nombre para su primogénita.

Salió muy temprano, cuando aún era oscuro y pensó: 'Podría llamarla Silencio, pues es hermosísimo' pero comenzó el amanecer y el guerrero detuvo sus pasos y dijo: 'No, la llamaré Aurora'.

Decidió caminar unas millas más. El día avanzaba mientras a lo largo de su camino el guerrero pensaba en llamar a su hija 'Luz, Nieve, Flor, Cielo'. Y así recorrió grandes distancias y consultó a muchos hombres instruidos, hasta que finalmente encontró al más sabio de los hombres, que le dijo:

- Tras esta montaña encontrarás a un pastor muy sencillo. Acércate a su casa, espera allí y verás lo más valioso del mundo.

Apostado junto a unas rocas, el guerrero esperó el momento fijando su mirada en la entrada de la casa. Al cabo de unos momentos se abrió la puerta y apareció una niña. El guerrero sintió un escalofrío. La pequeña estaba cubierta de lepra.

En unos instantes, tras la curva del camino, se escuchó la voz del pastor llamando a su hija. El guerrero vio cómo padre e hija se abrazaban y cubrían de besos.

Y así, volviendo a su casa con lágrimas en los ojos, se dijo:

- La llamaré Heoma-nae-sàn ('amor en el dolor').

Miguel Segura: El nombre mas hermoso

viernes, 18 de febrero de 2011

Juan de Forde


Os conjuro, hijas de Jerusalén,
que si encontráis a mi amado,
le digáis que estoy enferma de amor. (Ct 5,8)

Hace saber al esposo que está enferma de amor.

4. ¿Qué más? Se disparan con tanta frecuencia las saetas aceradas del amor y vibran con tal energía, que el esposo confiesa que la esposa ha herido su corazón, y la esposa, que está enferma de amor, conjura a las muchachas de Jerusalén que le asisten, que anuncien a su amado su enfermedad. Solamente el que causó la herida puede ofrecer una medicina para esa herida. Por eso, quien se digna aplicar su mano medicinal a las demás heridas ¿qué motivos tendrá para no atender una herida tan piadosa, una pasión tan saludable, un dolor tan agudo y una enfermedad tan maravillosa? Si es un don de la gracia infinita que la esposa mereciera desfallecer con una enfermedad tan feliz, ¿cuánto más no será propio de su gracia que el amado socorra a la amada en el lecho del dolor? Además, si el Señor Jesús dice que su nombre significa «el que viene a salvar a todos», y ha manifestado el poder de dicho nombre, ¿con cuánta mayor razón deberá salvar a su única en esta necesidad tan grande?
Como ella está segura de ello le envía un mensaje, no recargado de muchas palabras, sino únicamente con esto: que anuncien al amado que está enferma de amor. A un médico tan extraordinario basta comunicarle la enfermedad y la clase de enfermedad. A un amigo tan entrañable basta indicarle únicamente la dolencia sin pedir la salud. (…) Expone la necesidad, se abstiene momentáneamente de pedir, aunque el deseo de un corazón tan santo resuena en sus oídos más fuerte que cualquier súplica: habla toda esa voluntad compasiva.
Por eso la esposa del Verbo de Dios no cree que deba molestarse en multiplicar los ruegos ante su esposo omnipotente, en el cual existe una capacidad tan poderosa de obtener la salud, que todos languidecen de amor por él.

Juan de Forde: Sermones sobre el Cantar de los Cantares

miércoles, 16 de febrero de 2011

No, no te quieren, no...





















No, no te quieren, no.
Tú sí que estás queriendo.

El amor que te sobra
se lo reparten seres
y cosas que tú miras,
que tú tocas, que nunca
tuvieron amor antes.
Cuando dices: «Me quieren
los tigres o las sombras»
es que estuviste en selvas
o en noches, paseando
tu gran ansia de amar:
No sirves para amada;
tú siempre ganarás,
queriendo, al que te quiera.
Amante, amada no.
Y lo que yo te dé,
rendido, aquí, adorándote,
tú misma te lo das:
es tu amor implacable,
sin pareja posible,
que regresa a sí mismo
a través de este cuerpo
mío, transido ya
del recuerdo sin fin,
sin olvido, por siempre,
de que sirvió una vez
para que tú pasaras
por él -aún siento el fuego-
ciega, hacia tu destino.
De que un día entre todos
llegaste
a tu amor por mi amor.

Pedro Salinas: Poemas de amor

domingo, 13 de febrero de 2011

Franny y Zooey



—Quiero preguntarte algo, Franny —dijo de repente. Se volvió de nuevo hacia el escritorio, frunció el ceño y sacudió la bola de cristal—. ¿Qué crees estar haciendo con la Oración de Jesús? —preguntó—. A esto es a lo que quería llegar anoche, antes de que me dijeras que me largase. Hablas de acumular tesoros, dinero, propiedades, cultura, conocimientos, etc., etc. Al recitar la Oración de Jesús, déjame terminar ahora, por favor, al seguir recitando la Oración de Jesús, ¿no estás intentando acumular cierta clase de tesoro? ¿Algo que es tan negociable como todas las otras cosas más materiales? ¿O acaso lo cambia todo el hecho de que sea una oración? Con esto quiero decir, ¿para ti supone una diferencia absoluta el lado en que alguien amontona su tesoro, en este lado o en el otro? ¿En el lado en que no pueden entrar los ladrones, etc.? ¿Es esto lo que cambia todo? Espera un momento, por favor, espera hasta que termine. —Permaneció unos segundos contemplando la pequeña tormenta de nieve de la esfera de cristal-. Hay algo en tu forma de rezar esa oración que me da escalofríos, si quieres que te diga la verdad. Tú crees que mi intención es hacer que dejes de rezarla. No sé si lo es o no, ése es un punto discutible, pero me gustaría mucho que me explicaras cuáles son tus malditos motivos para hacerlo. —Vaciló, pero no el tiempo suficiente para que Franny le interrumpiera—. Por simple lógica, para mí no existe diferencia entre el hombre que codicia tesoros materiales, o incluso tesoros intelectuales, y el hombre que codicia tesoros espirituales. Como tú dices, un tesoro es un tesoro, maldita sea, y me parece que el noventa por ciento de todos los santos de la historia que han odiado el mundo eran tan ambiciosos y poco atractivos, básicamente, como el resto de nosotros.

— ¿Puedo interrumpirte ahora, Zooey?
Zooey soltó el muñeco de nieve y se puso a jugar con un lápiz.
— Sí, sí. Interrumpe.
— Sé todo lo que estás diciendo. No me has dicho ni una cosa que yo no haya pensado. Dices que quiero algo de la Oración de Jesús, lo cual me hace realmente tan ambiciosa, para usar tu misma palabra, como el que quiere un abrigo de martas, o ser famoso, o rebosar de alguna clase de estúpido prestigio. ¡Todo esto ya lo sé! ¡Dios mío! ¿Qué clase de imbécil crees que soy?

J. D. Salinger: Franny y Zooey

lunes, 31 de enero de 2011

Una porquería de película


Cuando acabó la cosa esa de Navidad, empezó una porquería de película. Era tan horrible que no podía apartar la vista de la pantalla. Trataba de un inglés que se llamaba Alec o algo así, y que había estado en la guerra y había perdido la memoria. Cuando sale del hospital, se patea todo Londres cojeando sin tener ni idea de quién es. La verdad es que es duque, pero no lo sabe. Luego conoce a una chica muy hogareña y muy buena que se está subiendo al autobús. El viento le vuela el sombrero y él se lo recoge. Luego va con ella a su casa y se ponen a hablar de Dickens. Es el autor que más les gusta a los dos. Él lleva siempre un ejemplar de Oliver Twist en el bolsillo y ella también. Sólo oírlos hablar ya daba arcadas. Se enamoran en seguida y él la ayuda a administrar una editorial que tiene la chica y que va la mar de mal porque el hermano es un borracho y se gasta toda la pasta. Está muy amargado porque era cirujano antes de ir a la guerra y ahora no puede operar porque tiene los nervios hechos polvo, así que el tío le da a la botella que es un gusto, pero es la mar de ingenioso. El tal Alec escribe un libro y la chica lo publica y se vende como rosquillas. Van a casarse cuando aparece la otra, que se llama Marcia y era novia de Alec antes de que perdiera la memoria. Un día le ve en una librería firmando ejemplares y le reconoce. Le dice que es duque y todo eso, pero él no se lo cree y no quiere ir con ella a ver a su madre ni nada. La madre no ve ni gorda. Luego la otra chica, la buena, le obliga a ir. Es la mar de noble. Pero él no recobra la memoria ni cuando el perro danés se le tira encima a lamerle, ni cuando la madre le pasa los dedazos por toda la cara y le trae el osito de peluche que arrastraba él de pequeño por toda la casa. Al final unos niños que están jugando al crickett le atizan en la cabeza con una pelota. Recupera de golpe la memoria y entonces le da un beso a su madre en la frente y todas esas gilipolleces. Pero entonces empieza a hacer de duque de verdad y se olvida de la buena y de la editorial. Podría contarles el resto de la historia, pero no quiero hacerles vomitar. No crean que me lo callo por no estropearles la película. Sería imposible estropearla más. Pero, bueno, al final Alec y la buena se casan, el borracho se pone bien y opera a la madre de Alec que ve otra vez, y Marcia y él empiezan a gustarse. Terminan todos sentados a la mesa desternillándose de risa porque el perro danés entra con un montón de cachorros. Supongo que es que no sabían que era perra. Sólo les digo que si no quieren vomitar no vayan a verla.
Lo más gracioso es que tenía al lado a una señora que no dejó de llorar en todo el tiempo. Cuanto más cursi se ponía la película, más lagrimones echaba. Pensarán que lloraba porque era muy buena persona, pero yo estaba sentado al lado suyo y les digo que no. Iba con un niño que se pasó las dos horas diciendo que tenía que ir al baño, y ella no le hizo ni caso. Sólo se volvía para decirle que a ver si se callaba y se estaba quieto de una vez. Lo que es ésa, tenía el corazón de una hiena. Todos los que lloran como cosacos con esa imbecilidad de películas suelen ser luego unos cabrones de mucho cuidado. De verdad.

J. D. Salinger: El guardián entre el centeno

miércoles, 19 de enero de 2011

¿Dónde se encuentra el dào?

Dong Kuo preguntó a Zhuang Zhou:

- ¿Dónde se encuentra el
dào?

- En todas partes –contestó Zhuang Zhou.


- Lo entendería si pudiera localizarlo –replicó Dong Kuo.

- El
dào se encuentra, por ejemplo en esta hormiga –dijo Zhuang.

- ¿En cosa tan baja?


- También se encuentra en estas yerbas.

- ¿Todavía en algo más bajo?

- Se encuentra en esta teja de barro cocido.


- Eso debe ser lo más bajo en que se encuentra.


- También se encuentra en las heces y en la orina –dijo Zhuang Zhou.


Dong Kuo ya no replicó nada más.


Zhuang Zhou:
“Zhuāngzǐ”

viernes, 18 de junio de 2010

Una historia fantástica. El amor contado a los niños



















Leer el ebook: http://www.sexologiaenincisex.com/contenidos/cuento/


Ebook con un Cuento para niños basado en el relato de los "seres cortados" de Aristófanes que aparece en «El Banquete» de Platón. Es la historia fantástica de Eros y Sexus, el amor y el sexo. El cuento es bonito y los niños lo entienden a la primera.

Las «Notas» después del relato en realidad no son tales, son otro librito imprescindible, con reflexiones y explicaciones psicológicas y filosóficas para que los adultos entendamos lo que dice el cuento.


Incisex. E. Amezúa y N. Foucart
: Una historia fantástica. El amor contado a los niños.

jueves, 17 de junio de 2010

Dur an Ki: Cielo y Tierra

















Paralelamente a la creación arcaica en los arquetipos celestes de las ciudades y de los templos, encontramos otra serie de creencias más copiosamente atestiguadas aún por documentos, y que se refieren a la investidura del prestigio del "Centro". El simbolismo arquitectónico del Centro puede formularse así:
a) la Montaña Sagrada -donde se reúnen el Cielo y la Tierra- se halla en el centro del Mundo;
b) todo templo o palacio -y, por extensión, toda ciudad sagrada o residencia real- es una "montaña sagrada", debido a lo cual se transforma en Centro;
c) siendo un Axis mundi, la ciudad o el templo sagrado es considerado como punto de encuentro del Cielo con la Tierra y el Infierno.
Algunos ejemplos ilustrarán los símbolos precedentes:
A) En las creencias hindúes, el monte Meru se levanta en el centro del mundo, y debajo de él brilla la estrella polar. Los pueblos uraloaltaicos conocen también un monte central, Sumeru, en cuya cima está colgada la estrella polar. Según las creencias iranias, la montaña sagrada, Haraberezaiti (Elburz) se halla en medio de la Tierra y está unida al Cielo. Las poblaciones budistas de Laos, en el norte de (Tailandia), Siam, conocen el monte Zinnalo, en el centro del mundo. En el Edda, Himingbjörg es, como su nombre lo indica, una "montaña celeste", es ahí donde el arco iris (Bifröst) alcanza la cúpula de los cielos.
Análogas creencias se encuentran entre los finlandeses, los japoneses, etc. Recordemos que para los semang de la península de Malaca, en el centro del mundo se alza una enorme roca, Batu-Ribn; encima se halla el Infierno. Antaño, sobre Batu-Ribn, un tronco de árbol se elevaba hacia el cielo. El infierno, el centro de la tierra y la "puerta" del cielo se hallan, pues, sobre el mismo eje, y por ese eje se hacía el pasaje de una región cósmica a otra. Se vacilaría en creer en la autenticidad de esta teoría cosmológica entre los pigmeos semang si no hubiese razones para admitir que la misma teoría ya estaba esbozada en la época
prehistórica. En las creencias mesopotámicas, una montaña central reúne el Cielo y la Tierra; es la "Montaña de los Países", que une entre sí los territorios. El ziqqurat era propiamente hablando una montaña cósmica, es decir, una imagen simbólica del Cosmos; los siete pisos representaban los siete cielos planetarios (como en Borsippa) o los siete colores del mundo (como en Ur).
El monte Thabor, en Palestina, podría significar tahbür es decir,"ombligo", omphalos.32 El monte Ge-rizim, en el centro de Palestina,estaba sin duda alguna investido del prestigio del Centro, pues se lo llama "ombligo de la tierra" (tabbúr eres; cf. Jueces, IX, 37:"... Mira qué de gente desciende de en medio de la tierra"). Una tradición recogida por Peter Comestor dice que, en el momento del solsticio de verano, el sol no hace sombra a la "Fuente de Jacob" (cerca de Geri-zim). En efecto, precisa Comestor, sunt qui dicunt lo-cum illumesse umbilicum terrea nostrae habitabilis. La Palestina, por constituir el país más elevado -puesto que estaba cerca de la cima de la montaña cósmica-, no fue sumergida por el Diluvio. Un texto rabínico dice: "La tierra de Israel no fue anegada por el diluvio". Para los cristianos, el Gólgota se hallaba en el centro del mundo, pues era la cima de la montaña cósmica y a un mismo tiempo el lugar donde Adán fue creado
y enterrado. Y así, la sangre del Salvador cae encima del cráneo de Adán, inhumado al pie mismo de la Cruz, y lo rescata." La creencia según la cual el Gólgota se encuentra en el centro del Mundo se ha conservado hasta en el folclore de los cristianos de Oriente (por ejemplo entre los de Rusia Menor).
B) Los nombres de los templos y de las torres sagradas babilónicos son testimonio de su asimilación a la montaña cósmica: "Monte de la Casa", "Casa del Monte de todas las tierras", "Monte de las Tempestades", "Lazos entre el Cielo y la Tierra", etcétera. Un cilindro del tiempo del rey Gudea dice que "la cámara (del dios) que él (el Rey) construyó era igual al monte cósmico". Cada ciudad oriental se hallaba en el centro del mundo. Babilonia era una Bab-ilani, una "puerta de los dioses", pues ahí era donde los dioses bajaban a la tierra. En la capital del soberano chino perfecto, el gnomon no debe hacer sombra el día del solsticio de verano a mediodía. Dicha capital se halla, en efecto, en el
Centro del Universo, cerca del árbol milagroso "Palo enhiesto" (kien mu), donde se entrecruzan las tres zonas cósmicas: Cielo, Tierra e Infierno. El templo de Barabudur es también una imagen del Cosmos, y está construido como una montaña artificial (como lo eran los ziqqurat). Al escalarlo, el peregrino se acerca al Centro del Mundo y, en la azotea
superior, realiza una ruptura de nivel, trascendiendo el espacio profano, heterogéneo, y penetrando en una "región pura". Las ciudades y los lugares santos están asimilados a las cimas de las montañas cósmicas.
Por eso Jerusalén y Sión no fueron sumergidas por el Diluvio. Por otro lado, según la tradición islámica, el lugar más elevado de la tierra es la Kaaba, porque "la estrella polar testimonia que se halla frente al centro del Cielo".40C) En fin, como consecuencia de su situación en el centro del Cosmos, el templo o la ciudad sagrada son siempre el punto de
encuentro de las tres regiones cósmicas: Cielo, Tierra e Infierno. Dur-an-ki, "lazo entre el Cielo y la Tierra", era el nombre de los santuarios de Nippur, Larsa y sin duda Sippar. Babilonia tenía multitud de nombres, entre los cuales se cuentan: "Casa de la base del Cielo y de la Tierra", "Lazo entre el Cielo y la Tierra". Pero siempre era en Babilonia donde se cumplía el enlace entre la Tierra y las regiones inferiores, pues la ciudad había sido construida sobre bab-apso, la "Puerta de apsu";" apsu designa las aguas del Caos anterior a la Creación. Encontramos esa misma tradición entre los hebreos. La roca de Jerusalén penetraba profundamente en las aguas subterráneas (tehom). En la misma se dice que el Templo se encuentra justo encima de tehom (equivalente hebraico de apsu). Y así como Babilonia tenía la "puerta de apsu", la roca del Templo de Jerusalén cerraba la "boca de tehom".

Mircea Eliade: El mito del eterno retorno

El descenso y la copa



















(…) Antes nos gustaría reunir todas las imágenes que vienen a girar alrededor del simbolismo del pez, por un lado, gracias al estudio minucioso que hizo Griaule del papel de un pez Senegalés, el siluro Clarias senegalensis, en los mitos de la fecundidad y la procreación, y, por el otro, gracias al isomorfismo ictiológico puesto de manifiesto por Soustelle en la mitología del antiguo México.

El africanista observa que el pez, y generalmente el pez de especie pequeña, es asimilado a la semilla por excelencia, la de la digitaria. Entre los dogones, el siluro es considerado como un feto: «La matriz de la mujer es como una segunda charca en la que se pone el pez», y durante los últimos meses del embarazo el niño “nada” en el cuerpo de su madre. De aquí proviene un ritual de nutrición del feto por los peces consumidos por la madre. La fecundación también es producto del siluro que “se hace una bola” en el útero de la madre; la “pesca del siluro” es comparada con el acto sexual, donde el marido atrae con su sexo. Por lo tanto, el siluro será asociado a todo ritual de la fecundidad, tanto del nacimiento como del renacimiento funerario: el muerto es vestido con ropas (gorro, mordaza bucal) que simbolizan el pez original. (…) Entre los dogones las mujeres utilizaban antaño las clavículas” del siluro como escarpidores y las pinchaban en su pelo como peinetas; así, la mujer era asimilada en su totalidad a un pez: sus orejas adornadas serían los oídos y las perlas rojas que adornan las aletas de su nariz, los ojos; los anzuelos para atrapar al pez eran simbolizados por el anillo fijado al labio inferior de la mujer.

Entre los antiguos mexicanos, por su parte, Soustelle pone de manifiesto un muy notable isomorfismo polarizado en torno al símbolo del pez. El pez se encuentra en relación con el oeste, a la vez país de los muertos, “puerta del misterio”; pero también “Chalchimichuacán”, “el lugar de los peces de piedra preciosa”, o sea, país de la fecundidad en todas sus formas, “lado de la mujer” por excelencia, de la diosa madre. En Michuacán, en el país de los peces se encuentra Tamoanchán, el Jardín Interior irrigado donde reside Xochiquetzal, la Diosa de las Flores y el Amor.

Gilbert Durand: Las estructuras antropológicas del imaginario

miércoles, 16 de junio de 2010

Con los ojos cerrados...
















Con los ojos cerrados,
he abierto una ventana

la leche que ya humea en la cazuela
el vacío caliente que dejas en las sábanas
una mujer que cruza a tientas
y sin reconocerte te acaricia

ignoran
que marchan a tu lado

no saben
que existe una ventana
ni que vuelves
del camino a tu sueño

Esperanza Ortega: Mudanza. 1994