jueves, 25 de febrero de 2010

Amor














«¿Y bien, deseas saber lo que nuestro Señor ha querido decir con esto? Sábelo bien, amor era su significado. ¿Quién te lo revela? Amor. ¿Qué te reveló? Amor. ¿Por qué te lo reveló? Por amor. Permanece en ello, y conocerás más y más el amor. Pero nunca lo conocerás diferente, jamás».

Así me fue enseñado que el amor es el propósito último de nuestro Señor. Y vi con plena certeza, en esto y en todo, que Dios, antes de crearnos, ya nos amaba. Su amor nunca disminuyó y nunca disminuirá. En este amor ha hecho todas sus obras, en este amor ha hecho todas las cosas provechosas para nosotros, y en este amor nuestra vida es eterna. En nuestra creación tuvimos un principio, pero el amor en el que nos creó estaba en él desde toda la eternidad. En este amor está nuestro principio. Y veremos todo esto en Dios ya para siempre. Demos gracias a Dios.

Juliana de Norwich: Libro de visiones y revelaciones.
Cap. 86 (Fragmento)

martes, 23 de febrero de 2010

Totus Christus















Totus Christus caput et corpus est: caput Unigenitus Dei Filius, et corpus eius Ecclesia.

El Cristo completo está formado por la cabeza y el cuerpo: el Hijo Unigénito de Dios es la cabeza, la Iglesia es su cuerpo.

San Agustín

domingo, 14 de febrero de 2010

Caín, Abel, Tini Areces y Pepe el Ferreiro

Los nómadas siempre han sido perseguidos por los sedentarios. El relato bíblico de Caín y Abel recoge este fenómeno repetitivo en la historia de la humanidad: El agricultor sedentario Caín mata, por envidia, al pastor nómada Abel.

Los primeros que van a adorar al niño Dios también son pastores y todos sabemos que en el Evangelio nada aparece por casualidad. Jesús, el hijo del hombre, siempre andaba de un sitio a otro y no tenía dónde apoyar la cabeza.

En Asturias, sin ir más lejos, tenemos un reflejo de este drama universal en los vaqueiros de alzada; y en cualquier parte del planeta que nos fijemos encontraremos este fenómeno de destrucción y envidia, de marginación, exclusión y explotación. La libertad de los nómadas se les atraganta a la esclavitud sumisa de los sedentarios.

Lamentablemente en este régimen de democracia descafeinada en la que vivimos tenemos muchos ejemplos de víctimas del cainismo. Yo voy a poner uno cercano: Pepe el Ferreiro.

José Naveiras Escanlar, Pepe el Ferreiro, es un hombre libre. Por eso han ido a por él. Porque los mediocres apesebrados, cadena ad infinitum de instalados en sus poltronas, no soportan que existan los pastos libres ni los que libremente los recorren.

miércoles, 10 de febrero de 2010

La inevitabilidad del fracaso



















El roble ha caído sobre la bellota…
Dylan Thomas

Nada dura. Todo cuanto vive, muere. La figura de la muerte acecha a cada momento desde el principio. Dylan Thomas no tiene una visión trágica de la vida, sino una visión extensa y profunda de la misma naturaleza de las cosas. Ve a «los chicos del estío (ya) en su ruina».

El morir empieza en el momento del nacer. La vida es un viaje. La travesía puede ser diferente para cada ser humano, pero el destino es el mismo. Seas quien seas, «como una tumba en movimiento, el tiempo te atrapa». Los cumpleaños son hitos como cuando Dylan describe «mi trigésimo año al paraíso».

No se trata de un complot contra el ser humano. Las cosas son así. Sin muerte, no hay vida. Sin destrucción, no hay creación. Sin decaimiento, no hay crecimiento. Toda fuerza que otorga algo es la misma que lo quita. «La fuerza que a través de la mecha verde conduce a la flor… es mi destructora.»

Haga lo que haga el ser humano para distraerse, para tratar de olvidarse que debe morir, para apartarse aparentemente del contexto biológico, el proceso sigue adelante: «Un proceso en el tiempo del corazón / humedece lo seco…». Puede entregarse a la celebración de una vida lujuriosa. Puede ser que «el roce del amor le haga cosquillas» y sin embargo, no es libre: «¿Y qué es ese roce? ¿La pluma de la muerte sobre el nervio?».

¿Qué podemos hacer?. En primer lugar, no sólo debemos ser conscientes de la inevitabilidad de la muerte, sino de la del decaimiento. Hay cambios en marcha que no podemos alterar ya que formamos parte de ellos. Dylan nos lo dice en términos vulgarmente escatológicos: «Olí los gusanos en mis heces». No desvía la mirada. No se engaña. No vivirá la visión fraudulenta de no ver lo que no se quiere ver. En cambio, se sentará y mirará «el gusano bajo mi uña yéndose por el atajo».

Pero no nos equivoquemos. Éste no es un ser humano sin esperanza. Más bien se trata de decir que no hay esperanza si los ojos no se abren al espanto. El ser humano puede vivir si sabe que va a morir. El espíritu humano sólo tiene sentido si conoce las cadenas de las que se libera. Únicamente con la condición de saber que sólo vivimos un momento, que somos indefensos, temerosos, únicamente con este conocimiento podemos encontrar algo más. Sólo si renunciamos a la certidumbre, podemos saber. Sólo si dejamos el control, podemos determinar a dónde vamos. Camus nos dice que es necesario «aprender a vivir y a morir, y a fin de ser un hombre, hay que negarse a ser un dios»

Sheldon B. Kopp: Guru

viernes, 5 de febrero de 2010

Tara



















El significado general del nombre Tara procede de la raíz tra que quiere decir liberar, rescatar. Podría traducirse como la liberadora o la que rescata, puesto que Tara rescata a los seres que han caído en las aguas turbulentas del samsara.

El aspecto externo de Tara hace referencia a una deidad femenina capaz de liberar a todos los seres de sus pesares. Todos los budas han llegado a la iluminación gracias a su acumulación de mérito y purificación. Sin embargo en Tara se ha dado un hecho excepcional. Hace cientos de años, ella vivía como la princesa Yeshe Dawa que significa Luna de Sabiduría. En una ocasión un monje se acercó y le dijo: “Has acumulado mucho mérito venerando al Buda y ayudando a muchos seres conscientes, deberías dedicarlo para obtener un cuerpo masculino en tu próxima vida y, practicando las Perfecciones, llegar a la iluminación”. Ella le respondió: “De ninguna manera, mi mayor deseo es practicar estas Perfecciones y llegar a la iluminación bajo forma femenina”. Yeshe Dawa no habló así porque estuviera apegada a su condición de mujer, sino porque quería demostrar que las enseñanzas servían para todos. Y añadió: “La clasificación hombre - mujer carece de esencia y confunde al mundo maligno”.

Cuando generó el deseo de obtener la iluminación siempre estaba implicada en ayudar a los demás.

En la forma tradicional su color es el verde, su aspecto es juvenil y de belleza incomparable. Puesto que siempre ayuda, está conectada con la compasión de todos los Budas y por esta razón aparece como consorte del Buda Chenrezig (Buda de la compasión). Una leyenda relata cómo éste, conmovido por el sufrimiento de los seres, lloró y sus lágrimas se convirtieron en Tara.

Tara representa la actividad física, verbal y mental del Buda, es decir, la energía que libera a los seres conscientes. Ella es la acción llevada a cabo por los budas. El color verde simboliza esta actividad infinita.

La compasión y la actividad van siempre juntas, por eso Tara es inseparable de Chenrezig.

Extractado y resumido de: Gonsar Rimpoché: La energía femenina del Tantra. Madre Tara.

martes, 2 de febrero de 2010

Con usura



















Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra, con bien cortados bloques y dispuestos de modo que el diseño lo cobije.

Con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia

Harpes et lutz (arpas y laúdes) o lugar donde la virgen reciba el mensaje y su halo se proyecte por la grieta,

Con usura no se ve el hombre Gonzaga, ni a su gente ni a sus concubinas.

No se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa sino para venderlo y pronto con usura,

Pecado contra la naturaleza, es tu pan para siempre harapiento, seco como papel, sin trigo de montaña, sin la fuerte harina.

Con usura se hincha la línea, con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos) y nadie encuentra un lugar para su casa.

El picapedrero es apartado de la piedra, el tejedor es apartado del telar.

Con usura no llega lana al mercado, no vale nada la oveja con usura.

Usura es un parásito, mella la aguja en manos de la doncella y paraliza el talento del que hila.

Pietro Lombardo no vino por usura,

Duccio no vino por usura ni Pier della Francesca;

No por usura Zuan Bellini ni se pintó "La Calunnia”

No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis, no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit.

No por usura St. Trophime, no por usura St. Hilaire.

Usura oxida el cincel, oxida la obra y al artesano, corroe el hilo en el telar,

Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;

Y el azur tiene una llaga con usura; se queda sin bordar la tela.

No encuentra el esmeralda un Memling

Usura mata al niño en el útero

No deja que el joven corteje

Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace entre la joven novia y su marido

Contra naturam

Ellos trajeron putas a Eleusis

Sientan cadáveres a su banquete por mandato de usura.

Ezra Pound

viernes, 22 de enero de 2010

Carta Encíclica Deus caritas est, del Sumo Pontífice Benedicto XVI















La actividad caritativa cristiana ha de ser independiente de partidos e ideologías. No es un medio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita.

Los tiempos modernos, sobre todo desde el siglo XIX, están dominados por una filosofía del progreso con diversas variantes, cuya forma más radical es el marxismo. Una parte de la estrategia marxista es la teoría del empobrecimiento: quien en una situación de poder injusto ayuda al hombre con iniciativas de caridad —afirma— se pone de hecho al servicio de ese sistema injusto, haciéndolo aparecer soportable, al menos hasta cierto punto. Se frena así el potencial revolucionario y, por tanto, se paraliza la insurrección hacia un mundo mejor. De aquí el rechazo y el ataque a la caridad como un sistema conservador del statu quo.

En realidad, ésta es una filosofía inhumana. El hombre que vive en el presente es sacrificado al Moloc del futuro, un futuro cuya efectiva realización resulta por lo menos dudosa. La verdad es que no se puede promover la humanización del mundo renunciando, por el momento, a comportarse de manera humana. A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo el bien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible, independientemente de estrategias y programas de partido.

El programa del cristiano —el programa del buen Samaritano, el programa de Jesús— es un «corazón que ve». Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia. Obviamente, cuando la actividad caritativa es asumida por la Iglesia como iniciativa comunitaria, a la espontaneidad del individuo debe añadirse también la programación, la previsión, la colaboración con otras instituciones similares.

Carta Encíclica Deus caritas est, del Sumo Pontífice Benedicto XVI a todos los fieles sobre el amor cristiano.

sábado, 2 de enero de 2010

Youssou N'dour



Uno de los buenos momentos de 2009: Bailar en la plaza de la catedral de Oviedo en las fiestas de San Mateo con el gran Youssou N'dour.

Gracias, Urania, va por ti, para que tú la bailes.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Gratuidad - Gratitud


















En su artículo “Paternidad, Don y Autonomía”, Eduardo Valenzuela reflexiona sobre la desvalorización del don en la modernidad, sobre el por qué, desde los tiempos modernos, ha sido tan generalizada la explicación “egoísta” de los actos dirigidos al otro.

Valenzuela dirá que la gratuidad “consiste en dar sin esperar nada a cambio y sin comprometer por ello la voluntad del otro”. Pero esta gratuidad también exige “la capacidad de recibir sin entregar nada a cambio (gratitud)”. En esta gratuidad y gratitud, se funda el potencial de libertad que se encuentra presente en el don, y que “convierte definitivamente la deuda en algo alegre, ligero y la culpa en algo feliz”.

En la modernidad se observa una hostilidad hacia lo dado lo que hace olvidar el potencial de libertad que se encuentra presente en el don. Esto ocurre, en primer lugar, debido a que hay un intento de situar la libertad fuera del plano de la existencia –la existencia es fuente de determinación, “algo que no se ha decidido y que tiene, por ello, la misma consistencia de las cosas de la naturaleza”. Así, la vida, lo dado y lo que recibimos, pierde el vínculo con el Creador: se debe trascender la existencia, lo dado, para alcanzar la libertad. Sin embargo, y en segundo lugar, la existencia no es sólo fuente de determinación, sino también de obligación, ya que le debemos la existencia a otro. “La existencia aparece como deudora y culpable”.

Pero Valenzuela dirá que la determinación óntica no cancela la existencia como espacio de libertad, ni exige trascenderla. “Por el contrario, ninguna libertad se equipara a aquella que se funda realmente en el acto de dar la vida sin obligaciones ulteriores y en el acto de recibirla sin culpa”.

En cuanto a las relaciones con un extraño, cuando lo dado se basa en el interés personal, siguen el modelo del “dar para recibir”. La pregunta entonces es: ¿qué pasa con el pobre, con el que no puede devolver lo que le damos, o aquél al que nunca conoceremos? Aquí aparece el modelo de la caritas, cuya esencia radica en “la apertura del don hacia el extraño, hacia aquel que no hemos visto nunca y seguramente no veremos nunca más”. La caritas se asocia al modelo de filiación, del “dar porque se ha recibido” en gratuidad y en gratitud.

Extraído y elaborado a partir de: La Evolución del Voluntariado en Chile entre los años 1990 y 2002.
Sebastián Zulueta Azócar


sábado, 26 de diciembre de 2009

Arte sagrado



















Todo arte sagrado presupone una ciencia de la regularidad de las formas y de la esencia de su simbolismo. Ésta no es meramente un signo convencional que expresa algo metafísico, sino que denota una realidad basada en una ley inherente a la forma; es pues, en cierto sentido, lo que significa. Ello no contradice el principio de que el arte debe ante todo estar al servicio de la belleza; prescindiendo de toda cuestión de gusto, la belleza de una cosa no es más que la transparencia espiritual de su envoltura existencial.

Se acostumbra hoy a llamar sacro o sagrado todo arte cuyo tema tiene algo que ver con la fe religiosa, sin preocuparse de que su forma, es decir, su lenguaje artístico, provenga o no de la verdad que representa esa fe, o de si se trata simplemente de una obra profana, aun de tema religioso, como muchas del renacimiento o del barroco. Arte sacro o sagrado, en el auténtico sentido de la palabra, es sólo aquel cuyas formas reflejan un contenido espiritual independientemente de tiempos o épocas. El arte es esencialmente forma, mientras que entre el tema de una obra de arte y de su forma plástica no siempre existe una relación forzosa, como lo prueba el arte eclesial de los últimos siglos. De por sí, el arte sagrado consiste en una relación sólida entre forma y visión espiritual.

Titus Burkhard: Von Wesen heiliger Kunst in den Weltreligionen.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Alegría















La alegría es el sonido del alma

jueves, 17 de diciembre de 2009

Nada, todo















Cuando vivimos identificados en un cuerpo y una mente determinados, y nos dejamos atrapar por el absorbente influjo de su sensación de identidad separada, automáticamente, intentamos reordenar el mundo que nos rodea en función de nuestros deseos y de nuestros miedos. Hacemos de nuestro ego el centro del mundo y desde ahí, nos enfrentamos al entorno con temor o con apego, según lo percibamos como una peligrosa amenaza para nuestra seguridad o como un atractivo medio para satisfacer nuestros anhelos. Sólo cuando lleguemos a descubrir nuestra omniabarcante identidad real, que no es otra que la de todos los seres del universo, podrá desaparecer por completo todo rastro de egocentrismo en nuestro juego de relaciones fenoménicas.
José Díez Faixat: Siendo nada soy todo

sábado, 12 de diciembre de 2009

Eros

















Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también Poros, el hijo de Metis. Después que terminaron de comer, vino a mendigar Penía, como era de esperar en una ocasión festiva, y estaba cerca de la puerta. Mientras, Poros, embriagado de néctar -pues aún no existía el vino-, entró en el jardín de Zeus y, entorpecido por la embriaguez, se durmió. Entonces Penía, tramando, impulsada por su carencia de recursos, hacerse un hijo de Poros, se acuesta a su lado y concibió a Eros. Por esta razón, precisamente, es Eros también acompañante y escudero de Afrodita, al ser engendrado en la fiesta del nacimiento de la Diosa y al ser, a la vez, por naturaleza un amante de lo bello, dado que también Afrodita es bella. Siendo hijo, pues, de Poros y Penía, Eros se ha quedado con las siguientes características. En primer lugar, es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, como cree la mayoría, es más bien duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la intemperie en las puertas y al borde de los caminos, compañero siempre inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su madre. Pero, por otra parte, de acuerdo a la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, filosofa a lo largo de toda su vida, y es un charlatán terrible, un embelesador y un sofista. No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida de nuevo gracias a la naturaleza de su padre. Mas lo que consigue siempre se le escapa, de suerte que Eros nunca ni está falto de recursos ni es rico, y está, además, en el medio de la sabiduría y la ignorancia. Pues la cosa es como sigue: ninguno de los dioses filosofa ni desea ser sabio, porque ya lo es, como tampoco ama la sabiduría cualquier otro que sea sabio. Por otro lado, los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios, pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio y tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, pues, el que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar.

- ¿Quiénes son, Diotima, entonces, los que aman la sabiduría, si no son ni los sabios ni los ignorantes?

- Hasta para un niño es ya evidente que son los que están en medio de estos dos, entre los cuales estará también Eros. La sabiduría, en efecto, es una de las cosas más bellas y Eros es amor de lo bello, de modo que Eros es necesariamente amante de la sabiduría [filósofo], y por ser amante de la sabiduría está, por tanto, en medio del sabio y del ignorante. Y la causa de esto es también su nacimiento, ya que es hijo de un padre sabio y rico en recursos y de una madre no sabia e indigente.

Platón: El banquete


martes, 8 de diciembre de 2009

5. Todo lo que decimos...



















Todo lo que decimos inaugura distancias,/ estructura de modo distinto lo que somos/ y nuestra relación con lo que existe,/ cambia de decorado y cambia de guión,/modifica el sentido de las leyes/ y nos hace asumir actitudes y fines/ que antes ni siquiera imaginábamos.

Por eso las palabras nos escriben,/ es decir, nos tornean, nos labran, nos dibujan./ Para ser más exactos: las palabras,/ lejos de ser pasivos instrumentos/ en nuestras manos, son gigantas poderosas/ (desde aquí puedo ver el grosor de sus músculos,/ sus ojos inyectados, la determinación/ que demuestran sus gestos) que nos usan/ como materia prima para hacerse sus casas.

Las palabras nos hablan, las palabras/ nos habitan. Por eso decir lo que nos dice/ (o hablar lo que nos habla, callar lo que nos calla,/ escribir lo que escribe nuestra vida)/ es mucho más que un acto/ de aceptación de la existencia; es/ poner una semilla en la palabra/ para que diga lo que somos; es/ seducir la palabra y penetrarla/ para que nos alumbre y nos lleve a su casa:/ y nos lleve a una casa que es la nuestra.

Frente a todos aquellos/ que están donde no están y no están donde están,/ frente a todos aquellos que al vivir/en una casa ajena en realidad/ habitan una cárcel,/ la poesía y el amor nos hacen/ libres para elegir una casa y un mundo/ y nos dejan abiertos para ser elegidos/ por la casa y el mundo que elegimos.

Y cuando afirmo «todo lo que decimos» quiero/ decir la que decimos con sentido:/ aquello que se dice por medio de nosotros/ (la poesía y el amor, la luz/ y los bosques y el mar, la nada y el olvido...),/ aquello que bautiza las medidas del mundo/ (rediseña la planta de la casa),/ aquello que le da al mundo otra apariencia/ sin por ello impedir que siga intacto/, aquello, en fin, que afirma lo que es/ en vez de destrozarlo, de ignorarlo,/ de pasar a su lado con los ojos borrándose.

Jesús Aguado

Caminos del espejo



















I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.

III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.

VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.

XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.

XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.

XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.

Alejandra Pizarnik

sábado, 5 de diciembre de 2009

Amor















Duda de que las estrellas son fuego

duda de que el sol se mueve,

duda de que la verdad no engaña;

pero nunca dudes de que amo.


W. Shakespeare

jueves, 26 de noviembre de 2009

viernes, 6 de noviembre de 2009

Wilber: para hacer la ola













Nuevas tareas para hacer, nuevas glorias para contar, nuevos fundamentos para ser revelados y nuevos secretos del corazón para desplegar demasiado completos para mencionarlos, demasiado radiantes para verlos, demasiado infinitos para sostenerlos, demasiado eternos para tocarlos, pero que están aquí y ahora mismo, más cerca de ti que tu propio corazón, más dentro de ti que tus pensamientos e íntimamente unidos al Espíritu. Eso es lo que ahora mismo está leyendo esta página, contemplando el mundo y preguntándose lo que todo esto significa, cuando lo que significa eres . Pero no el yo que podemos ver, sino el Yo que está viendo.

El Vidente en ti, el Testigo de esta página y del mundo que te rodea resplandece y palpita con una beatitud radiante atada a la libertad de todos y cada uno de los instantes, una libertad abrasadora que se libera al infinito en cada espiración, que cosquillea en tu columna con su ardiente intensidad que emana de tu cuerpo entregando sus dones de infinita compasión, de perfección radical y de respeto resplandeciente, dones tan desbordantes que tu cuerpo reventaría si tratara de contenerlos. Ahora mismo puedes sentir esa plenitud tratando de expandirse y esa libertad atravesándote. Para ello bastará con que te muevas simplemente a un lado. Entonces, cuando descanses como el Testigo de este y de todos los mundos, podrás presenciar todos los mundos que emergen en tu propia conciencia, todos los mundos que has creado entre la salida y la puesta del Sol, el luminoso despliegue del orbe atravesando el firmamento de tu propia vacuidad resplandeciente. La gran apertura radiante que eres tú, instante tras instante es todo lo que es. ¡Mira! ¡Mira! ¡Mira! ¿Qué es lo que ves? ¿Qué es lo que puedes ver? ¿Qué otra cosa puedes ver sino las texturas de tu Ser, el gran Único Sabor de tu Presencia primordial que aparece por doquier como el mundo? ¿Sigues creyendo ahora acaso que el mundo “fuera de aquí” es distinto a la sensación que tienes de ti ahora mismo? Escúchame:

Todo eres tú.
Tú estás vacío.
La vacuidad se manifiesta libremente.
Manifestarse libremente es la autoliberación.

Ken Wilber: La visión integral.


viernes, 23 de octubre de 2009

Conflicto

Suelto,
pelo suelto al viento,
caricias voluptuosas en el cráneo.

No tengo expectativas,
no tengo apego a los deseos.

Libre de los juegos de espejos,
pasos de geisha
colores de seda,
en mí no hay conflicto.
No obtuve lo que esperaba:
Ya he aprendido a no esperar.