Hoy es el día más querido, pues mi amado Señor es mi huésped; toda mi casa resplandece con Su presencia. Mi corazón canta Su Nombre y se sumerge en Su belleza. Lavo Sus pies, contemplo Su rostro, y me postro ante Él y le ofrezco mi mente, mi cuerpo y todo lo que tengo.
“Mi amor le ha tocado; mi corazón suspira por su dulce Nombre.” Así canta Kabir, el sirviente de todos los sirvientes.
Poesía Mística de la India. Kabir (Benarés 1440-1518 Maghar)
Al igual que el ciego que descubre una piedra preciosa en un montón de escombros. De la misma forma y por alguna casualidad he descubierto yo el espíritu de la iluminación en mi interior.
Es el supremo elixir que vence al señor de la muerte; es el inagotable tesoro que elimina toda la pobreza del mundo.
Es la medicina suprema que curala enfermedad del mundo. Es el árbol de hoja perenne que cobija a todos los seres que, errantes y exhaustos, van por los caminos de la vida.
Es el puente universal que libera a los seres de unas vidas de infortunio, es la luna naciente de la mente que disipa el tormento de las adicciones.
Es el extraordinario sol que despeja la niebla de la ignorancia del mundo; es la quintaesencia de la mantequilla del ordeño de la leche del Dharma.
A todos los que viajan por la senda de la vida y desean experimentar la auténtica felicidad este espíritu les satisfará con alegría y les llevará a la más alta dicha.
Hoy, en presencia de todos los salvadores, invito al mundo a ser mi huésped en la fiesta de la dicha temporal y definitiva. ¡Que los dioses, titanes y todos vivan la mayor felicidad!
Voto Bodhisattva de Shantideva Robert A. F. Thurman: El Budismo Tibetano esencial
Io nacqui a debellar tre mali estremi: tirannide, sofismi, ipocrisia; ond’or m’accorgo con quanta armonia Possanza, Senno, Amor m’insegnò Temi. Questi principi son veri e sopremi della scoverta gran filosofia, rimedio contra la trina bugia, sotto cui tu piangendo, o mondo, fremi. Carestie, guerre, pesti, invidia, inganno, ingiustizia, lussuria, accidia, sdegno, tutti a que’ tre gran mali sottostanno, che nel cieco amor proprio, figlio degno d’ignoranza, radice e fomento hanno. Dunque a diveller l’ignoranza io vegno.
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Yo nací para desbaratar tres grandes males: tiranía, sofisma, hipocresía; a menudo reparo con cuánta armonía me enseñó Dios Poderío, Ceño, Amor.
Estos principios son la verdad suprema de la filosofía ahora descubierta, remedio contra cualquier mentira bajo la cual, mundo, lloras sin mesura.
Carestía, guerra, peste, envidia, engaño, injusticia, lujuria, acidia, desdén, descienden de aquellos tres grandes males,
pues en el ciego amor propio, hijo probo de la ignorancia, raíz tienen y sustento. Por eso vengo a disipar lo oscuro.
Mi vida no es esta hora abrupta en la que me ves precipitado. Soy como un árbol ante mí decorado, no soy más que una de mis bocas, la primera que habrá de callarse.
Soy el intervalo entre dos notas que sólo con dificultad armonizan, porque la de la muerte subir más alto quisiera... Pero, ambas, vibrando en la pausa oscura, se han reconciliado.
Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higeia, Panacea y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad. Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la ley médica y a nadie más. Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia. No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos. Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente. Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reserva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos. Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte adversa.
Una civilización personalista es una civilización cuyas estructuras y cuyo espíritu están orientados a la realización como persona de cada uno de los individuos que la componen. Las colectividades naturales son reconocidas en ella en su realidad y finalidad propias, distintas a la simple suma de intereses individuales y superior a los intereses del individuo, considerado materialmente. Sin embargo, tienen como fin último el poner a cada persona en estado de poder vivir como persona, es decir, de poder acceder al máximo de iniciativa, de responsabilidad, de vida espiritual.
¿Qué es una persona?
Una persona es un ser espiritual constituido como tal por una forma de subsistencia y de independencia en su ser; mantiene esta subsistencia mediante su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos en un compromiso responsable y en una constante conversión; unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla, por añadidura, a impulsos de actos creadores, la singularidad de su vocación.
Emmanuel Mounier: Manifiesto al servicio del personalismo
La visión de la belleza es espontánea, exactamente en el mismo sentido que la luz interior del amante. Es un estado de gracia que no puede obtenerse mediante un esfuerzo deliberado, aunque quizá podemos apartar obstáculos a su manifestación, pues existen muchos testimonios de que el secreto de todo arte ha de encontrarse en el olvido de sí mismo. Y sabemos que este estado de gracia no se consigue en la búsqueda del placer; los hedonistas tienen su recompensa, pero son esclavos de lo hermoso, mientras que el artista es libre en la belleza.
Juegas todos los días con la luz del universo. Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo. Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. ¿Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. Hasta te creo dueña del universo. Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
«Muy cierto», concedió la Duquesa; «los flamencos y la mostaza, ambos pican; y la moraleja de esto es…: ‘Dios los cría y ellos se juntan’ ».
«Sólo que la mostaza no es precisamente un pájaro», observó Alicia un poco extrañada.
«Tienes razón, como siempre», insistió la Duquesa. « ¡Qué bien dices las cosas! »
«Me parece que es un mineral», dijo Alicia.
«Pues claro que sí», asintió la Duquesa, que parecía dispuesta a estar en todo de acuerdo con Alicia; «cerca de aquí hay una gran mina de mostaza; y la moraleja de esto es…: ‘Mi medro mina el tuyo’ ».
« ¡Ah! ¡Ya me acuerdo! », exclamó Alicia, que no había prestado atención a este último comentario: «Es un vegetal; no lo parece, pero lo es».
« ¡Qué razón tienes! », repuso la Duquesa. «Estoy totalmente de acuerdo; y la moraleja de esto es…: ‘Procura ser como pretendes aparecer’…, o si quieres que lo diga con mayor claridad…: ‘Nunca te imagines ser diferente de lo que a los demás pudieras parecer o hubieses parecido que fueras si les hubieres o hubieses parecido que no fueras lo que eres’ ».
«Creo que eso lo comprendería mejor», dijo Alicia con mucha delicadeza, «si lo viera escrito, pero dicho así, no puedo seguir el hilo».
« ¡Eso no es nada comparado con lo que podría decir si quisiera! », replicó la Duquesa muy complacida.
« ¡Por Dios! ¡No se moleste en buscar más palabras! », atajó Alicia.
« ¡Bah! Por mí no te apures», aseguró la Duquesa; «te regalo todo lo que he dicho hasta ahora».
« ¡Vaya regalito! », pensó Alicia para sus adentros. « ¡Menos mal que la gente no acostumbra hacer regalos de este tipo! ». Pero no se atrevió a decirlo en voz alta.
Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas
Ahora no tiene hora de tiempo en ningún reló: ahora es ahora si yo soy yo porque soy ahora. Pudiera ser que a deshora no estuviese donde estoy si no fuera porque soy, sin ser un seré ni un fui, un yo, un ahora, un aquí, que no es más que un hoy por hoy. Pasado-mañana es quien hará ayer de ese mañana: pero pasado-mañana será pasado también. Y el-otro, yo no sé bien, si es el mismo tiempo ido o es un tiempo que no se ha ido ni puede ser de ese modo más que una sombra de todo el tiempo que se ha perdido.
Se sabe que el juego del ajedrez es originario de la India. Fue transmitido al occidente medieval por medio de los persas y los árabes, como lo atestigua, entre otras cosas, la expresión de «jaque mate» (en alemán: Schachmatt, en francés échec et mat), que deriva del persa shâh: «rey» y del árebe mât: «ha muerto».En la época del renacimiento se cambiaron algunas reglas: la «reina» y los «alfiles» recibieron mayor movilidad; desde entonces el juego adquirió un carácter más abstracto y matemático; se alejó de su modelo concreto, la estrategia, sin perder, no obstante, los rasgos esenciales de su simbolismo. El antiguo modelo estratégico sigue siendo evidente en la posición inicial de las figuras; en ella se reconocen los dos ejércitos colocados según el orden de batalla usado en el Oriente antiguo, la tropa ligera, representada por los peones, forma la primera línea; el grueso del ejército lo constituye la tropa pesada, carros de guerra («torres»), caballeros («caballos») y elefantes de combate («alfiles»); el «rey» con su «dama» o «consejero» permanecen en el centro de las tropas.
La forma del tablero corresponde al tipo «clásico» del Vástumandala, el diagrama que también constituye el trazado fundamental de un templo o ciudad. Dicho diagrama simboliza la existencia concebida como «campo de acción» de las fuerzas divinas. En su significado más universal, el combate figurado por el juego de ajedrez representa, por consiguiente, el de los devas con los asúras, los «dioses» con los «titanes», o los «ángeles» con los «demonios», derivándose de éste los demás significados del juego.
(…) El simbolismo cíclico del tablero de ajedrez reside en el hecho de que expresa el despliegue del espacio según el cuaternario y el octonario de las direcciones principales (4x4x4 = 8x8), y que sintetiza, en forma “cristalina”,, los dos grandes ciclos complementarios del sol y de la luna: el duodenario del zodiaco y las 28 mansiones lunares. Cada fase de un ciclo, fijada en el esquema de 8x8 cuadrados, está regida por un astro y simboliza al mismo tiempo un aspecto divino, personificado por un deva. Así es como este mandala simboliza a la vez el cosmos visible, el mundo del Espíritu y la Divinidad en sus múltiples aspectos. Al-Mas’ûdî tiene razón, pues, al decir que los indios explican «por cálculos» basados en el tablero «la marcha del tiempo y los ciclos, las influencias superiores que se ejercen sobre este mundo, y los lazos que las vinculan al alma humana…»
En relación con las palabras de las Escrituras: “Él es tu salmo y también es tu Dios”, Rabí Pinjas dijo lo siguiente:
“Él es tu salmo y también es tu Dios. La plegaria que el hombre reza, la plegaria en sí misma es Dios. No es como si pidierais algo a un amigo. Él es otro y vuestras palabras son otras. No es así en la oración, porque esta unifica los principios. Cuando el hombre que reza piensa que sus preces son una cosa separada de Dios es como un suplicante al que un rey concede una dádiva. Pero aquel que sabe que su plegaria es Dios, es como el hijo del rey que toma lo que necesita de los almacenes de su padre”
Sol: Este cuento lo he buscado y traído hasta aquí especialmente para ti.
Martin Buber: Cuentos jasídicos. Los primeros maestros. Vol. 1.
Heráclito dice que para los que han despertado hay un solo y mismo mundo, mientras que cada uno de los que aún duermen está vuelto hacia el suyo particular.
Heráclito, Fragmentos: LXXXIX (Plut. De superst. 166 c)
La ciencia y la teología del caos y del azar abren nuevos horizontes, enriquecen el discurso pero no logran vaciar todo el océano teológico en un pocito. Han descubierto los científicos que se dan grandes explosiones, grandes catástrofes, mucho caos, mucho desorden imprevisible en el mismo mundo físico, como en el humano (que también es en parte físico). Pero hablar del caos es hablar del cosmos como hablar de absurdo es hablar de lógica. La infracción no elimina la regla, sino que con su prima carnal, la excepción, supone y presupone la regla. Hablar de cosmos, de diseño, es hablar de diseñador. Hablar de evolución ascendente y ordenada es hablar de un piloto de la evolución que «dejada a sí misma» se nos va por el garete de la segunda ley de la termodinámica.
José Antonio Jáuregui: Dios, hoy. En la Ciencia, en la Cultura, en la Sociedad y en la vida del Hombre.
El lugar de la Realización es interno y el buscador no lo puede encontrar como si fuera un objeto fuera de él. Ése lugar es bienaventuranza y es el núcleo de todos los seres. Por eso es llamado el Corazón. La mente ahora se ve a sí misma diversificada como universo. Si la diversidad no se manifiesta, permanece en su propia esencia, en su estado original, y ése es el Corazón. Entrar en el Corazón significa permanecer sin distracciones. El Corazón es la única Realidad. La mente es sólo una fase transitoria. Permanecer como el propio Yo es entrar en el Corazón.
El Yo no nace ni muere. Los sabios ven todo en el Yo. En él no hay diversidad. Si un hombre piensa que nació y no puede evitar el miedo a morir, que averigüe si el Yo nace. Descubrirá que el Yo existe desde siempre, que el cuerpo que nace llega a guiarse por los pensamientos y que esa aparición del pensamiento es la raíz de todas las desgracias. Encuentra la fuente de los pensamientos. Entonces residirás en el Yo más interno y siempre presente y serás libre de la idea del nacimiento y del miedo a la muerte.
Sri Ramana Maharshi: Conversaciones con Sri Ramana Maharshi.